domingo, 22 de mayo de 2016

LOS TRES PUNTOS

“Los tres puntos masónicos constituyen el más simple y perfecto emblema del ternario, es decir, todo el ser, idea o fuerza simbolizados por el número TRES. (Subrayado propio).
Tres es Dios, vida, verbo, luz. Esto es lo que expresa la palabra trinidad: el padre, el hijo y el Espíritu Santo. El Padre es la vida y representa el poder, la fuerza, la expansión. El Hijo es el verbo, la palabra creadora, la forma de lo que existe. El Espíritu es la luz, no es la sustancia, el ser representado por el Padre, ni la inteligencia en forma activa representada por el Hijo, sino es la propia sustancia, la propia inteligencia y la luz producida por el Poder Infinito y por la Inteligencia Infinita en acción, es por lo tanto infinita también. El 3 es el equilibrio perfecto entre la vida, el verbo y la luz.
Escogiendo ese símbolo, junto con la Escuadra y el Compás como distintivos de la orden, los primeros masones dieron prueba de profunda sabiduría y del conocimiento del valor oculto de sus significados. Los tres puntos sintetizan admirablemente la Unidad, la Dualidad y la Trinidad, esto es, el grandioso misterio del origen de todos los seres. Esos tres puntos están armónicamente juntos como Unidad en Oriente, como Dualidad en Occidente y como Trinidad en las tres Luces de la Logia, en las Luces Mayores y en las tres Luces Menores del Altar, en las herramientas que son necesaria para comprender esas verdades que nos indican todos los símbolos y emblemas que adornan nuestras logias.
El punto superior, que está hacia lo alto, representa el Primer Principio de lo Absoluto, de lo Único, es el Gran Arquitecto en el cual existen originalmente todas las cosas. Es la Suprema Realidad invisible que produce todos los seres. En él están resumidos el pasado, el presente y el futuro. Los dos puntos inferiores son la imagen de la Dualidad, los mismos dos principios representados por las dos columnas situadas en la entrada del Templo y de cuya reunión resultan todos los fenómenos del Universo. Cada uno de ellos es un aspecto diverso del punto superior, de la unidad primera y originaria, que es siempre indivisible aunque se muestre en esa doble manifestación.
El punto superior corresponde al Oriente y los dos inferiores al Occidente, pero los tres forman uno sólo. Uniendo esos tres puntos tendremos un triángulo equilátero, símbolo perfecto del equilibrio y de la verdad que resultan del conocimiento de la vida, del verbo y de la luz. Cuando el neófito ve en Oriente el Delta Luminoso, ve el emblema del ser, de la vida, en el centro del cual están las letras que forman el nombre sagrado de Aquel que ES, que existe porque SI, el Eterno, cuando el iniciado abre sus ojos a la Luz de la Verdad, no encuentra en el templo nada que se relacione simbólicamente el número UNO, porque nada de lo que es sensible puede representar la unidad. Nosotros solamente podemos percibir la diversidad, la complejidad. Nada es simple en la naturaleza, todo es complejo. La Unidad reside en lo íntimo de cada ser. Todo ser pensante tiene la íntima convicción de que es UNO, de que es una unidad, aunque esté formado complejamente por innumerables partes. Todos nosotros sentimos claramente que somos UNOS, que en nuestra manera de pensar, sentir y actuar procedemos como única persona.
Los tres puntos son también para el masón el símbolo de lo justo, de lo bello, de lo verdadero, emblemáticamente representados por las tres luces del candelabro que está sobre el trono del Venerable Maestro. El neófito debe enorgullecerse d epoder agregar su firma los famos tres puntos que representan también tres cualidades indispensables al masón: sabiduría, voluntad e inteligencia. Esas cualidades son absolutamente inseparables y deben existir en equilibrio perfecto en el masón. Si no hay armonía en esas tres cualidades tendríamos un ser monstruoso. Si él fuera solamente voluntad, será un bruto repleto de energía perso sin amor, sin inteligencia, pues la sabiduría implica el amor y el conocimiento. Si fuera solamente inteligencia, sería un egoísta, un inútil, que solamente cuidará de sus intereses, despreciando todo lo que no satisface a su orgullo. Pero si fuera solamente sabiduría o amor, sería también estéril porque sus grandes y generosas aspiraciones no serían puestas en acción por la voluntad ni controladas por la inteligencia y por la razón. En conclusión, el verdadero masón es el que posee el equilibrio, cuya amornía está representada por los tres famosos tres puntos: Sabiduría, Voluntad e Inteligencia.
El Ternario, es también motivo de profundos pensamientos para el iniciado, porque representa el nacimiento, la vida y la muerte, siempre presentes en el espíritu del masón que así normará su vida en el recto cumplimiento del deber. Simboliza la infancia, la juventud y la vejez, tres fases terribles de la vida humana en la que el hombre tiene diferentes obligacionesque cumplir y para las cuales deberá estar preparado. No olvidemos la familia: Padre, Madre e Hijo, trinidad perfecta cuyo equilibrio mantendrá también equilibrada la sociedad y cuyo desequilibrio será fatal para la colectividad humana.
Simbólicamente el Maestro de la Virtud expiró a las tres horas de la tarde, después de 33 años de vida. Tres son los enemigos siempre presentes que procuran devorar al verdadero masón: la profanidad, la superstición y la carnalidad. La primera escarneciendo los misterios de la Orden, la segunda invirtiendo el sentido de nuestros símbolos y la última volviendo al hombre semejante a los animales e incapacitándolo para los pensamientos elevados y nobles.
El Maestro de la Virtud sufrió tres violentas caídas en su marcha hacia el Calvario, a fin de mostrar a sus secuaces que el hombre, aun el más perfecto, no resistiría el peso de su cruz si no cuenta con el auxilio y la ayuda de sus hermanos. Eso viene a probar la necesidad de nuestra más completa unión para que podamos servir de cirineos los unos a los otros.
Los tres puntos recuerdan al masón que él está formado de elementos animales, vegetales y minerales y que para conservar el equilibrio de su naturaleza no debe olvidad que ante el mineral y el animal hay un intermedio indispensable, el vegetal, que debe predominar en su alimentación y en su vida, para que pueda gozar de salud y de equilibrio mental. Los tres puntos enseñan al masón que debe ser un hombre con Fe, un hombre con Esperanza y un hombre con caridad. Fe en la eterna supremacía de la Verdad, Esperanza en el cumplimiento de las leyes supremas que rigen el Universo y Caridad en el amor para con sus hermanos, hijos del mismo Padre Supremo, originados del mismo Principio Creador. Los tres puntos nos recuerdan también que el masón es un constante protector de la mujer que es Madre, Esposa e Hija, representando los tres estados de su paso por el mundo y sirviendo siempre a la creación, formación y sustentnación de la raza humana. Recuerdan también las tres razas fundamentales de la humanidad: la blanca, la negra y la amarilla que, a pesar de su conformación diferente, expresan también la unidad fundametnal del ser humano, proveniente del mismo Principio Creador, resultado del mismo poder cósmico que circunda el Universo.
Esos tres puntos también nos recuerdadn la flaqueza humana, que uno de los discípulos del Mestro de la Virtud, Pedro, lo negó tres veces jurando hasta que no le conocía; así tendrá el masón la certeza de que por grande que sea ésta no podrá nunca confiar totalmente en la naturaleza humana que está sujeta a innumerables flaquezas, debiendo por esto fortificar constantemente su volutnad y su virtud. Los tres puntos nos recurdan constantemente los deberes que tenemos con Dios, para con nuestros semejantes y para con nosotros mismos. De aquí se desprende el código moral de nuestra vida que así será siempre digna y correcta, pues El es el modelador del hombre virtuoso, bueno y prudente.
Y así llegamos al final de esta breve pieza de arquitectura sobre uno de los más extensos símbolos de nuestra Augusta Institución, pero siempre recordemos que ellos nos enseñan la totalidad de nuestros deberes y al mismo tiempo la gloria de nuestra vida de masones.
Tres logias formaron en los tiempos modernos la primera Gran Logia, y dieron origen a todo el mundo masónico en la actualidad. Los tres puntos son, por lo expuesto, un emblema maravilloso capaz de ejercer sobre nuestros espíritus la más fascinante atracción, elevando nuestro pensamiento hacia la Triada Suprema que sustenta el Universo.”[1].
Vida, verbo, luz. Padre, hijo y Espíritu Santo. Unidad, Dualidad y Trinidad. Las tres Luces de la Logia. Las tres Luces Menores del Altar. El pasado, presente y futuro. La vida, el verbo y la luz. Lo justo, lo bello, lo verdadero. La sabiduría, la voluntad y la inteligencia. El nacimiento, la vida y la muerte. La infancia, la juventud y la vejez. Padre, Madre e Hijo. Profanidad, superstición y carnalidad. Animales, vegetales y minerales. Hombre con Fe, un hombre con Esperanza y hombre con caridad. Mujer que es Madre, Esposa e Hija. Razas blanca, negra y la amarilla.
Son sólo ejemplos de triadas que imparten significado a esos tres puntos que cotidianamente encontramos en el mundo profano cada que recibimos un documento o tenemos la oportunidad de presenciar el momento en que alguien estampa su firma. Siempre me pregunté ¿Qué significado tendrán esos tres puntos?, ¿Será que cualquier persona puede plasmarlos en su firma?
Desde el aprendíz punto de vista, hoy puedo decir que ya no es igual la gracia que le encuentro a la unidad, porque es íntima e individual, aunque en ella podemos establecer un diálogo reflexivo con nosostros mismos. Que la dualidad impregna diferencia ya que tenemos la oportunidad de escuchar otro punto de vista y confrontarlo con esa reflexión que hicimos dentro de nuestra individualidad, pero la perfección y la alegría llegan cuando encontramos ese tercer elemento que permite que todo se complemente y encontremos una conclusión perfecta, una sinergia de esos tres aspectos que acabamos de estudiar.
Hoy recuerdo una conversación pasada con la V:. M:., en la cual con pasión me explicaba el significado del numero 3, y puedo confirmar que estaba en lo cierto respecto de su importancia en el ritual que como aprendíz he podido presenciar en las tenidas. Trés son las velas, los golpes que se le dan a la puerta, los principios que impulsan la logia (Libertad, Igualdad y Fraternidad), la veces que presiono la mano de mi hermano Masón para que me identifique. Ese trés, es perfecto y nos acompañará por el resto de nuestras vidas como masónes, motivo por el cual esta plancha nos permite apropiarnos de su significado, mismo que no puede simplemente resumirse o materializarse estampando los tres puntos en mi firma como signo de pertenecer a una logia masona.
Por lo que voy a escribir puedo pecar, primero, por afirmar sin conocer, y segundo, por sugerir sin antes haber indagado, pero quisiera que ustedes hermanos, dentro de su individualidad se respondieran, ¿como Maestro, pongo los tres puntos en mi firma habiendo interiorizado plenamente su significado?, ¿Soy concientes de la responsabilidad al usarlos?. Luego, como muestra de dualidad, y por la importancia del tema, debemos compartir esas reflexiones y para completar esa triada, hacer las conclusiones generales que surjan de discutir el tema.
Si en la vida masónica practicamos el significado de los tres puntos, más que un signo de identificación, son un emblema tatuado en nuestra conciencia para aceptar al otro como hermano ya que compartirmos y practicamos los mismos principios así nuestras concepciones sobre ellos sean divergentes. Estamparlos en nuestra firma, se convierte en un sello personal de principios, de integralidad humana y de capacidad de ponerme en el lugar del otro, son una garantía de que quien los usa, si bien conoce la individualidad, convive en la dualidad y vive para la humanidad como tercer elemento de ese triángulo perfecto que se forma de su unión.

miércoles, 18 de mayo de 2016

PARA SER MASÓN HAY DOS CAMINOS

PARA SER MASÓN HAY DOS CAMINOS
Uno Camino corto:
Comprar todo tipo de pings, hebillas, anillos, transparencias etc. Y colocarlas en el lugar del cuerpo, ropa o de nuestras pertenencias que nos parezcan más visibles.
Un Camino largo:
Evaluarnos con honestidad cada día que concluya:
¿Cuáles son mis defectos o vicios y cuáles mis virtudes?
¿Qué vicios mostré el día de hoy?
¿Qué virtudes apliqué el día de hoy?
¿Mostré fraternidad y tolerancia el día de Hoy?
¿He cumplido mi palabra?
¿He cumplido mis deberes?
¿He aprendido algo nuevo?
¿Combatí la ignorancia, la ambición y desenmascaré al hipócrita?
¿De qué vicios me he despojado?
De las respuestas que nos demos y su debida corrección en el marco de los valores masónicos, seremos mejores cada día para bien de nuestra Honrosa Institución, de la humanidad y de nuestros talleres en particular.

jueves, 12 de mayo de 2016

Los Seis Sonidos Sanadores

Los Seis Sonidos Sanadores

Todo lo escrito aquí sobre el Tao está extraído de los libros de Mantak Chia y Maneewan Chia


Los Seis Sonidos Sanadores le ayudaran a sentir las frecuencias y colores distintivos generados por cada Órgano. Practique los Sonidos San adores hasta que pueda relacionar con facilidad el sonido al Órgano y sentir las cualidades de dicho Órgano.

Los Seis Sonidos Sanadores Inician la Curación
Todos hemos escuchado historias sobre seres especialmente dotados de poderes curativos especiales. La gente busca a los grandes sanadores. Cuánto tiempo puede pasar un gran sanador a su lado, una hora por semana o una hora por día? que hay del resto de la semana o del resto del día? Una hora por día no es más que una hora en veinticuatro horas. Una hora por semana es una hora cada 168 horas. Por esta razón es importante que cada persona aprenda a limpiar su propia energía negativa y a transformarla en buena energía. La practica regular de auto mantenimiento y auto curación refuerza el proceso curativo. Los Seis Sonidos Sanadores son una práctica sencilla para iniciarse en la curación. Los Sonidos son muy simples, pero muy poderosos.
Cuando sea un inicia do en los Seis Sonidos Sanadores y comience a practicar Chi Nei Tsang, tendrá necesidad de enseñar a sus discípulos los Sonidos. Así ellos podrán practicarlos en casa y continuar colaborando con el proceso de curaci6n. Lo mejor es ensenar uno o dos Sonidos en cada sesión y repasarlos en cada sesión.

Como Realizar los Seis Sonidos Sanadores a. El Sonido de los Pulmones
Órgano asociado: El intestino grueso Elemento: Metal
Estación: Otoño
Color: Blanco

Emociones: Negativas = Pena, Tristeza, Depresión
Positivas = Coraje, Entereza Moral
Sonido: SSSSSSSS (la lengua detrás de los dientes)

Position: Sentado con la espalda derecha y el dorso de las manos apoyado sobre los muslos. Sonría a sus pulmones. Inhale profundamente y levante los brazos frente a usted. Cuando las manos esten a nivel de los ojos, comience a girarlas, elevándolas por sobre su cabeza palmas hacia arriba, empujando hacia el exterior. Los dedos deben apuntar hacia los de la otra mano. Mantenga los codos plegados hacia los lados. No estire los brazos.
Sonido: Cierre las mandíbulas de modo que los dientes se toquen suavemente y separe ligeramente los labios. Inhale mirando hacia arriba, con los ojos bien abiertos, y empuje con las palmas hacia arriba mientras exhala con lentitud a través de los dientes produciendo el sonido "SSSSSSSS". Al principio puede producir el Sonido de los Pulmones en voz alta, pero gradual­mente debería practicarlo en forma subvocal (vocalizándolo tan bajo que solo usted pueda oir su sonido). Sienta e imagine el calor excesivo, la energía enferma, la tristeza, el pesar, la depresión y el dolor expulsados a medida que las membranas que envuelven los pulmones se comprimen. Exhale suave y completamente.
Descanse y concéntrese: descansar es muy importante porque durante el descanso puede comunicarse con su ser interior y su sistema interior. Cuando haya exhalado todo el aire, gire las palmas lentamente haciéndolas descender junto con los hombros, y vuelva a colocarlas en su regazo, palmas arriba. Cierre los ojos y preste atenci6n a sus pulmones. Sonríales e imagine que se encuentra produciendo el Sonido de los Pulmones. Respire normalmente y visualice como sus pulmones adquieren un color blanco brillante. Esto fortalecerá sus pulmones y atraerá la Energía Universal afín a ellos. Con cada inspiración procure sentir el intercambio de energía fresca y renovada reemplazando la energía excesivamente caliente.
Repítalo seis, nueve, doce o veinticuatro veces. Practíquelo con mayor frecuencia para aliviar tristeza, depresión, resfriados, gripe, dolores de mue­las, asma y enfisema.
b. El Sonido de los Riñones
Órgano asociado: La vejiga
Elemento: Agua
Estaci6n: Invierno
Color: Negro o Azul Noche
Emociones: Negativas = Temor
Positivas = Gentileza
Sonido: UUUUUUUUUUUUUUU (tal como cuando se sopla una can­dela con los labios redondeados)


Posición: Siéntese con las piernas juntas, rodillas y tobillos en contacto. Preste atención a sus riñones y sonríales. Inspire profundamente, inclínese hacia adelante y entrelace firmemente los dedos de las manos rodeando las rodillas. Estire bien los brazos desde la parte inferior de la espalda. (Esto permitirá que su espalda sobresalga en el área de los riñones.) Simultáneamente incline su cabeza hacia arriba con la mirada fija hacia el frente y mantenga la tensión que ejercen sus brazos en la parte inferior de la espalda. Sienta como se tensa su espina dorsal.
Sonido: Redondee los labios y exhale suavemente el sonido "UUUUUUUUUUUUUU" como si soplara una lumbre. Al mismo tiempo contraiga el abdomen, empujándolo hacia los riñones. Imagine que el exceso de calor, el temor y las energías húmedas y enfermizas son presionadas y expulsadas de la fascia que los rodea.
Descanse y concéntrese: Después de haber exhalado a fondo, siéntese bien erguido con las piernas separadas y ubique las manos sobre los muslos con las palmas hacia arriba. Cierre los ojos, respire hacia adentro y esté atento a ellos. Imagine el color azul brillante de los riñones. Sonríales mientras imagina que aun está emitiendo el Sonido de los Repita los pasos anteriores tres, seis, doce o veinticuatro veces. Practíquelo con mayor frecuencia para aliviar el temor, la fatiga, los mareos, los oídos tapados o el dolor de espaldas.
c. El Sonido del hígado
Órgano asociado: Vesícula biliar
Elemento: Madera
Estaci6n: Primavera
Color: Verde
Emociones: Negativa = Ira
Positiva = Amabilidad
Sonido: SSHHHHHHHHHH (la lengua rozando el paladar) conciencia de su hígado y sonríale. Cuando sienta que ha establecido contacto con el hígado, extienda los brazos hacia los costados con las palmas hacia arriba. Inhale profundamente mientras eleva los brazos a los costados hasta arriba de la cabeza, siguiendo este movimiento con los ojos. Entrelace los dedos y gire las manos unidas de modo que las palmas apunten al cielo raso. Extienda muñecas y brazos hacia el exterior a partir de los hombros. Inclínese ligeramente hacia la izquierda, ejerciendo una presión suave sobre el hígado.

Sonido: Abra bien los ojos, pues son las aperturas del hígado. Exhale en forma subvocal, muy suavemente, el sonido "SSHHHHHHHHHH". Visualice como se expulsa el exceso de calor y de ira del hígado a medida que se comprimen las membranas que lo rodean.

3) Descanse y concéntrese: Después de haber exhalado a fondo, separe las manos girando las palmas hacia abajo y haga descender lentamente los brazos a sus costados, dirigiéndolos con el dorso de la mano. Apoye las manos en sus muslos con las palmas hacia arriba. Sonría a su hígado. Cierre los ojos, respire hacia el interior del hígado e imagine que está emitiendo el Sonido del Hígado. Repita tres, seis, doce o veinticuatro veces. Practíquelo con mayor frecuencia para aliviar la ira, ojos enrojecidos o irritados, para eliminar sabores ácidos o amargos y para desintoxicar el hígado.
d. El Sonido del Corazón
Órgano asociado: Intestino delgado
Elemento: Fuego
Estación: Verano
Color: Rojo
Emociones: Negativas = Impaciencia, Precipitaci6n, Arrogancia, Crueldad
Positivas = Jubilo, Honor, Sinceridad
Sonido: HAAAAAAAAAAA (la boca bien abierta)

Posici6n: Preste atención al corazón y sonríale. Inhale profundamen­te y adopte la misma posición que para el Sonido del Hígado. Sin embargo, a diferencia del otro ejercicio, deberá inclinarse ligeramente hacia la derecha para dar tirones levemente contra el coraz6n, que se encuentra exactamente a la izquierda del centro del pecho. Enfoque su atención en el coraz6n y sienta la conexión de la lengua con el.
Sonido: Abra la boca, redondee los labios y exhale lentamente el sonido "HAAAAAAAAAAA" en forma subvocal. Imagine la cavidad en corazon expulsando el calor, la impaciencia, la premura, la arrogancia y la crueldad.
Descanse y concéntrese: Después de haber exhalado, sonría a su corazón e imagine su brillante color rojo. Repita los pasos anteriores de tres a veinticuatro veces. Practíquelo con mayor frecuencia para aliviar dolores de garganta, encías o lengua hinchadas, irritabilidad, malhumor y malestares cardiacos.
e. Sonido del Bazo
Órgano asociado: Páncreas, Estómago
Elemento: Tierra
Estación: Veranillo de San Juan
Color: Amarillo
Emociones: Negativas = Preocupación
Positivas = Ecuanimidad
Sonido: GUUUUUUUUUUU (gutural, desde la garganta)
1) Posición: Preste atenci6n al bazo y sonríale. Inhale profundamente


mientras coloca los dedos de ambas manos justamente bajo el esternón sobre el lado izquierdo. Presione con las puntas de los dedos mientras empuja hacia afuera con su vientre.

Sonido: Dirij a la mirada hacia arriba y presione ligeramente con las puntas de los dedos en la zona izquierda del plexo solar, mientras exhala en forma subvocal el sonido "GUUUUUUUUUU". Se trata de un sonido más gutural, desde el fondo de la garganta, que el Sonido de los Riñones. A diferencia de cuando soplamos una lumbre, este sonido se origina de lo más profundo de la garganta, no en la boca. Se percibe como el Sonido del Bazo hace vibrar las cuerdas vocales. Como sus preocupaciones se van desvane­ciendo a medida que emergen la ecuanimidad y la honestidad.
Descanse y concéntrese: Después de haber exhalado a fondo, cierre los ojos, coloque las manos sobre los muslos con las palmas hacia arriba y concentre la energía de su sonrisa en el bazo, el páncreas y el est6mago. Inhale hacia estos Órganos mientras visualiza el color amarillo brillante que tienen. Repita los pasos mencionados entre tres y veinticuatro veces. Practíquelo con más frecuencia para eliminar la indigestión, nauseas o diarrea.
f. El Sonido del Triple Calentador
El Triple Calentador se refiere a los tres centros de energía del cuerpo. La parte superior (cerebro, corazón y pulmones) es caliente; la sección media (hígado, riñones, est6mago, páncreas y bazo) es tibia; y la sección inferior (intestino delgado y grueso, vejiga y Órganos sexuales) es fresca. El sonido "HIIIIIIIIII" equilibra la temperatura de los tres niveles haciendo descender la energía caliente hacia el centro inferior y enviando la energía fría a los centros superiores. En forma específica, la energía caliente de la zona del corazón se desplaza hacia la región sexual más fresca, y la energía fría del abdomen inferior se eleva hacia la región cardiaca.

Posición: Tiéndase de espaldas con los Brazos relajados a los costados con las palmas hacia arriba y mantenga los ojos cerrados. Inhale hacia las tres y cavidades: el pecho. el plexo solar y el abdomen inferior.
Sonido: Exhale el sonido "HIIIIIIIIII" subvocal, primero deprimiendo el pecho, luego el plexo solar y finalmente el abdomen inferior. Imagine un gran rodillo presionando su aura hacia el exterior a medida que se desplaza desde su cabeza hasta la zona genital.
Descanse y concéntrese: Después de haber exhalado a fondo, concéntrese en la totalidad de su cuerpo. Repita los pasos mencionados tres o seis veces. Practíquelo más frecuentemente para aliviar insomnio o estrés.
3. Práctica Diaria antes de Acostarse
Practique los Seis Sonidos Sanadores antes de acostarse por la noche.


Le ayudara a desacelerar el cuerpo, favorecer un buen sueño y refrescar aquellos Órganos que estén sobrecalentados. Antes de dormirse, límpiese de emociones negativas, para poder desarrollar emociones positivas. Eliminar emociones negativas contribuirá a evitar malos sueños y pesadillas. Podrá así dormir bien y conectarse con la Mente Universal para recargar su energía.
Si tiene problemas, dificultades, o no se siente bien, procure alcanzar una sensación de vacio total y envíe estos trastornos a la Mente Universal. Confíe en que esta fuerza le ayudara. Por la mariana sonría hacia su interior y si es que puede hallar respuestas a sus molestias. A menudo la respuesta estará allí cuando despierte.
La práctica de los Seis Sonidos Sanadores y la Sonrisa Interior están explicadas con mayor detalle e ilustradas en el libro de curaciones del Tao, Taoist Ways to Transform Stress into Vitality.
J. Aireación y Ventilación de la Energía Malsana
Estos ejercicios son especialmente Útiles para quien practique Chi Nei Tsang; deben realizarse diariamente para eliminar energías malsanas y emociones negativas de modo que las emociones positivas puedan desarrollarse y circular libremente. También pueden utilizarse para drenar el exceso de calor en un discípulo, pero este deberá practicar en su casa con regularidad para percibir todos sus beneficios.
1. Aireación
Debido a que la tensión provoca la condensación de altas energías malsanas y emocionalmente negativas en el pecho, es frecuente que el corazón se atosigue. Hay quien cree que las emociones negativas prolonga­das, tales como el odio, la impaciencia y la arrogancia, afectan en forma directa la condición cardiaca, o pueden ser una de las principales causas de los ataques cardiacos. Para protegerse, puede usted activar el corazón. Este procedimiento impulsara, hacia el corazón los sentimientos negativos y la energía malsana, y a partir de allí deberá airear u orear esta energía, eliminándola del corazón y del cuerpo.
a. El propósito de la aireación
Los taoístas consideran que las plantas de los pies y los centros de las palmas están conectados al corazón. Por consiguiente, airear la energía malsana consiste en mover la energía desde el corazón hacia las plantas de los pies (Figura 2.36). La teoría es que cuando se airea la energía malsana haciéndola descender hasta las plantas de los pies y posteriormente hacia la tierra, las plantas se conectan con la Madre Tierra que puede aceptar esta energía malsana y negativa para emplearla y transformarla en energía útil. El significado de esto es que si la energía negativa se expresa en forma de emociones y se descarga desde el área más elevada del corazón, no podrá ser recibida por la Madre Tierra que puede darle un buen destino. En lugar de esto, dichas emociones serán recibidas por otros involucrados en la vida de esta persona, situación que puede ser malsana para ellos también.


b. Position y práctica
La aireaci6n es una actividad que se origina en el diafragma superior y en la mente. Palma hacia abajo, eleve la mano izquierda hacia el pecho hasta
el nivel del Centro Cardiaco, a unos dos o tres centímetros por debajo de la cúspide del esternón. Ubique la mano derecha paralela por encima de la izquierda, alineando la palma con el pericardio 8.

Practique el Sonido del Corazón (HAAAAAAAAAAA) y sienta como el calor del coraz6n comienza a arder, absorbiendo los sentimientos negativos.
Exhale esta energía (usando el Sonido del Coraz6n) mientras al mismo tiempo hace descender las manos. Sienta como se consumen las energías negativas. Continúe exhalando y haciendo descender esta energía hasta el perineo, la parte posterior de los pies y las plantas, y entonces sienta como la Madre Tierra la absorbe. Descanse las palmas sobre las rodillas. Mire hacia las plantas de sus pies y sienta la salida de una energía fría o helada, como una nube grisácea. Vuelva a descansar. Asegúrese un buen tiempo de descan­so, pues su descanso es algo importante.
Vuelva a comenzar colocando nuevamente las manos en la position inicial a nivel del corazón. Practique entre dieciocho y treinta y seis veces, durante cinco a diez minutos. A medida que se limpie de energía sucia y malsana, se sentirá vacio pero de buen talante. Sienta la Energía Celestial como una luz dorada que desde lo alto penetra en su cabeza e inunda todo el cuerpo.
Descanse unos momentos. También percibirá la Energía de la Madre Tierra, de color azulado, ascendiendo desde las plantas de sus pies.
2. Ventilacion

El propósito de la Ventilación
Cuando las emociones negativas están causando malestares en los Órganos, la Ventilación es otra práctica posible para remover la energía indeseable. Por ejemplo, el temor localizado en los riñones puede ser ventila­do para modificar el color de su energía de azul brumoso a azul brillante. La ira produce una tonalidad nebulosa en el color del hígado que puede ser transformado de verde brumoso a verde claro brillante.

Position y práctica
Cuando termine la práctica de Aireaci6n indicada anteriormente, permanezca en la misma posición para comenzar el ejercicio de Ventilación. La Ventilación se practica para eliminar las emociones localizadas en otros Órganos. Ya que los dedos de manos y pies están conectados con todos los Órganos y glándulas (Figura 2.37), la energía malsana tiende a estancarse produciendo sensation de adormecimiento.

dedos
dedos
Siéntese colocando las manos sobre las rodillas. Mantenga los dedos ligeramente separados, apuntando hacia los dedos de los pies.
Ubique los pies paralelos entre si y eleve los dedos de los pies
Apuntando hacia arriba. Concentre su atención en el área de unos 10 centímetros que rodea a los dedos gordos. Perciba la punta de los dedos gordos y luego la de todos los demás dedos de los pies.
3) Si tiene energía malsana que esté afectando a el Órgano, estudie la Figura 2.37 para determinar que dedos de las manos o pies corresponden al Órgano donde está localizada la energía malsana para extraer y eliminar dicha energía del cuerpo. Por ejemplo, si tiene un problema cardiaco puede concentrarse en los dedos meñiques. Sienta como sale la energía gris y nebulosa a través de esos dedos.



Practique el Sonido del Triple Calentador descendiendo hacia el ombligo, el perineo y los dedos de los pies (Figuras 2.38 y 2.39). Con el sonido "HIIIIIIIIII" perciba la vibración sonora en las puntas de los dedos de manos y pies saliendo del cuerpo.
Sienta como gradualmente la energía emocional malsana, una emanación vaporosa oscura, brumosa, fría o helada, emerge de los dedos de manos y pies.
Visualice c6mo se torna calla vez rads clara y brillante. Continúe con la vista fija en el punto entre los dedos gordos observando como emergen unas energía malsana y emociones negativas.
Concentre su percepción en el hígado y vea como se torna color verde brillante.
Concentre su percepción en la vesícula y el páncreas y hágalo brillar con color amarillo brillante.
Concentre su percepci6n en los pulmones y véalos radiantes de luz blanca.
Concentre su percepci6n en el corazón y véalo abrirse con color rojo brillante.
Concentre su percepción en los riñones viéndolos radiar una brillante luz azul.




Todo lo escrito aquí sobre el Tao está extraído de los libros de Mantak Chia y Maneewan Chia

lunes, 9 de mayo de 2016

¿Secretos?

Que la francmasonería data de antes del diluvio; que es una me­ra creación de antaño; que es sólo una excusa para la convivencia; que es una organización atea destructora de almas; que es una asocia­ción caritativa, haciendo el bien bajo una tonta apariencia de secreto;  que es un engranaje político de extraordinaria potencia; que no tiene secretos; que sus discípulos guardan en secreto el co­nocimiento más grandioso concedido a la humanidad; que celebran sus misteriosos ritos bajo los auspicios e invocaciones de Mefistófeles; que sus procedimientos son perfectamente inocentes, por no decir sumamente estúpidos; que cometen todos los asesinatos que no con­ducen a alguien más; y que existen sólo con el propósito de promo­ver la hermandad y la benevolencia universales; son algunos de los alegatos hechos por charlatanes fuera del círculo de los herma­nos Libres y Aceptados. Omne ignotumpro magnifico. Cuanto menos se sabe, más se cree de la francmasonería. The Daily Telegraph, Londres, 1871.
La masonería hace considerable hincapié en motivar altos estándares de moralidad entre sus miembros. Pero difícilmente sorprende que se sospeche que una sociedad que utiliza saludos de mano, signos y lenguajes secretos para el reconocimiento mu­tuo de sus miembros, sea una influencia para el mal más que para el bien. ¿Por qué tener semejantes métodos si no para esconder la verdad? ¿Por qué esconder, si no hay nada que esconder? Aque­llos que están fuera de la masonería perciben la idea de disfrazar­se, recitar textos esotéricos y representar rituales extraños tan tonta que tienen la tendencia de creer que debe haber otra atrac­ción hacia ella, que puede ser más siniestra. Es probable que no la haya... pero una negativa es siempre más difícil de probar. The Daily Telegraph, Londres, 1995.

ABSOLUTA INUTILIDAD
En 1871 a la Reina Victoria todavía le quedaban 30 años por gobernar, Ulises S. Grant aún era presidente de Estados Unidos, y la francmasonería era el centro de las especulaciones públi­cas. Ciento veinticinco años después el primer alunizaje perte­nece a una generación del pasado, el mundo está conectándose a la red Internet, y la francmasonería sigue siendo el centro de las especulaciones públicas.
Encontramos la primera de estas citas en un pedazo de pe­riódico cuidadosamente cortado y doblado dentro de un empolvado volumen de historia masónica, en donde algún franc­masón muerto hace mucho tiempo lo usó como separador. Chris leyó el segundo mientras volaba sobre el Atlántico, entre el al­muerzo y la película.
Casi todo, incluyendo los estilos de escritura, ha cambia­do en los últimos ciento veinticinco años, pero la actitud públi­ca en general hacia la francmasonería hoy día es tan confusa como lo era en el siglo XIX. La mayoría de la gente no confía en lo que no entiende y, si percibe un elitismo que los excluye, la desconfianza muy pronto se convierte en disgusto e incluso odio. Si bien la francmasonería siempre ha estado abierta a todos los hombres mayores de 21 años (18 según la constitución escoce­sa) de cuerpo y mente sanos, que puedan demostrar buen ca­rácter y expresar su creencia en Dios, no hay duda de que, en el pasado, en las Islas Británicas la membrecía era exclusiva de la aristocracia, y los socios ordinarios provenían de los estratos altos de la clase media.
En el periodo Victoriano medio, para un hombre profesional era socialmente importante, casi esencial, ser francmasón. Los nuevos ricos de la revolución industrial buscaban el estatus so­cial por medio de su membrecía en una sociedad exclusiva que tenía un alto perfil entre los aristócratas de todos los niveles, incluida la propia familia real. Por lo menos en teoría, los miem­bros de las clases trabajadoras estaban calificados por igual para convertirse en masones, pero en la práctica era difícil que pen­saran en unirse al "club" de sus jefes; por ello, por mucho tiempo se ha asociado a la logia con los ricos. Todos aquellos, en todos los niveles de la sociedad, que no eran francmasones, no podían más que especular acerca de los secretos revelados a los miembros de esta misteriosa organización. Se sabía que usaban man­diles y largos collares, y se rumoraba que se recogían los panta­lones e intercambiaban extraños saludos con la mano, mientras se susurraban contraseñas.
En la segunda mitad del siglo XX, la francmasonería es, por mucho, una organización menos elitista, ya que hombres de todos los niveles sociales han solicitado su membrecía y la han obtenido. Sin embargo, un vistazo a la parte más elevada de la jerarquía masónica inglesa nos muestra de inmediato que ser miembro de la familia real o formar parte de la nobleza no es precisamente un impedimento mayor para los prospectos de ascenso.
En el mundo occidental, la mayoría de la gente está, al me­nos de manera vaga, consciente de la francmasonería, y sus mis­terios seducen a dos grandes grupos: aquellos que no son maso­nes, que se preguntan cuáles son los secretos de la orden; y aque­llos que sí lo son y que se preguntan lo mismo. Una de las fuer­tes razones del silencio entre los masones no es tanto la obliga­ción de respetar sus votos sagrados, o un temor a una retribu­ción macabra de parte de sus compañeros, sino que no entien­den una palabra de las ceremonias en las que participan y su único temor es que la gente pudiera burlarse de los rituales en apariencia ridículos y sin sentido que llevan a cabo.
La francmasonería, para nosotros y para cada uno de los herma­nos que conocemos, significa algo más que un club social que nos permite practicar teatro de principiantes, seguido de una comi­da con bastante cerveza y vino. El complejo y oscuro ritual debe memorizarse durante años de repetición de los cantos. Se hace hincapié en la sinceridad de la manera de expresarse, pero en realidad sólo pequeñas partes de la ceremonia pueden en­tenderse como simples mensajes alegóricos concernientes a la rectitud del carácter moral; el resto es una extraña mezcla de palabras sin sentido y de nuevas promulgaciones de supuestos sucesos históricos en torno a la construcción del Templo del Rey Salomón en Jerusalén, hace casi tres mil años.
En tanto los que estamos adentro no hacemos más que apren­der versos excéntricos de memoria, muchos de los que están afuera intentan destruir la organización porque sospechan que es causa de corrupción, y la ven como el bastión de los privi­legios capitalistas o un club para apoyarse en forma mutua. In­numerables libros sobre el tema han alimentado la curiosidad y el antagonismo del público en general. Algunos, como aquellos escritos por el estadounidense John J. Robinson, se basan en excelentes investigaciones; otros, como aquellos del finado Stephen Knight, han sido más que nada libros de ficción para satisfacer los peores temores del sector antimasónico
El mencionado sector trabaja con constancia para probar supuestos delitos, y ya hemos tenido experiencias de prime­ra mano al respecto Hace poco un cristiano vuelto a nacer, amigo de Chris, nos aseguró que tomaría el papel de conseje­ro en su grupo eclesiástico. Cuando le preguntamos a quién pretendía aconsejadme horroricé al escuchar la respuesta."A aquellos que sufren por las maldiciones masónicas".
"¿Qué es una maldición masónica?", pregunté, sin decirle de mi conexión con la Ciencia (como se le llama a la franc­masonería entre sus miembros).
"Los masones tienen que jurarse lealtad los unos a los otros, a expensas de todos los demás, incluso sus familias. Si fallan, les caen maldiciones que les causan terribles sufrimientos a ellos y a quienes los rodean."
Por un momento me quedé sin palabras. La francmasonería es muchas cosas excepto maldad, aunque algunas personas pare­cen estar decididas a encontrársela. En franco repudio de semejan­tes acusaciones mal informadas, la Gran Logia Unida de Inglaterra afirma públicamente que el deber de un francmasón como ciuda­dano siempre debe prevalecer sobre cualquier obligación que ten­ga hacia otro masón y que a la francmasonería no se le debe permi­tir dañar a la familia de un hombre o alguna otra de sus relaciones mediante el abuso de su tiempo o su dinero o haciéndole actuar en cualquier otra forma en contra de sus intereses.
No deseamos hacer una apología de la francmasonería, pe­ro hace mucho bien y, hasta donde sabemos, nada de mal. Siempre ha donado grandes cantidades de dinero para obras de caridad, por lo general de manera anónima, promueve niveles de rectitud y responsabilidad moral impresionantes, y ha senta­do estándares que otros siguen. El color, la raza, el credo o la política siempre han sido irrelevantes para poder ser miembro y sus dos metas guía son un orden social basado en la libertad del individuo y la búsqueda del conocimiento. El único requisi­to absoluto es la creencia en Dios... cualquier dios.
Nuestra mayor crítica a la francmasonería es su absoluta inu­tilidad. No se sabe de dónde viene, nadie parece saber qué trata de lograr, y cada vez parece más improbable que pueda tener algún futuro en un mundo que demanda claridad de propósito y beneficio. No sólo ya no se conocen los orígenes de la franc­masonería, sino que se admite que los auténticos secretos de la orden se han perdido, y que en las ceremonias masónicas se utilizan en su lugar secretos sustitutos, hasta que llegue el tiem­po en que aquellos sean redescubiertos.
Si las palabras usadas en el ritual se toman tal cual, la francmasonería tendría al menos tres mil años de antigüedad. Los oponentes de la orden no son los únicos que descartan eso, la propia Gran Logia Unida de Inglaterra no asegura que tenga semejante antigüedad. Para prevenir el escarnio público, evita cualquier opinión oficial acerca de los orígenes de la Ciencia y permite que las llamadas "logias de estudio" discutan la limitada evidencia histórica que existe.

UN POBRE CANDIDATO EN UN ESTADO DE OSCURIDAD
Cuando nos hicimos francmasones ambos pasamos por el pro­ceso que todo iniciado en la Ciencia ha tenido que experi­mentar desde hace al menos 250 años. Como parte de esta ceremonia, se nos pidió jurar, como hombres de honor, que no divulgaríamos al mundo exterior ninguno de los secretos de la francmasonería, sabemos bien que la información que damos aquí puede ser considerada por algunos masones como una trai­ción a esos secretos. Sin embargo, la Gran Logia Unida de Ingla­terra considera que los únicos secretos protegidos de la orden son los medios de reconocimiento, y nadie podría hacerse pa­sar como francmasón después de leer este libro. Es necesario explicar los rituales con considerable detalle ya que forman la base de toda nuestra investigación. Algunas de las palabras men­cionadas son instrumentos de identificación secretos, pero no señalamos qué palabras deben usarse en qué circunstancias, por lo que hemos hecho todo lo posible para respetar el espíritu de nuestros juramentos. En cualquier caso, estuvimos de acuerdo en mantener estos secretos en el entendido de que no interferi­rían con nuestra libertad de agentes morales, civiles o religiosos, y si nuestras promesas tuvieran como propósito evitar que com­partiéramos tan importantes descubrimientos como los que hemos hecho ahora, con toda seguridad habrían interferido con esa libertad
Si bien nos unimos a diferentes logias con varios años de dife­rencia, recordamos experiencias idénticas. Éstas son las expe­riencias (usamos el pronombre "yo" para ambos):
Habiendo sido entrevistado por un jurado de antiguos maes­tros (past masters) varios meses antes, estaba listo para conver­tirme en francmasón. A lo que me estaba uniendo era virtual-mente desconocido para mí; la única pregunta firme que se me habían hecho era: "¿Crees en Dios?" Dije que sí, y todo continuó hasta que ahora me encontraba de pie, junto a un guardia que golpeaba la gran puerta del templo con la empuñadura de una espada desen­vainada, solicitando permiso para que me dejaran entrar
Me vendaron los ojos y me vistieron con una camisa y unos pantalones blancos que me quedaban holgados. Un pie tenía una pantufla sencilla (slipshod en inglés), mi pierna izquierda estaba descubierta hasta la rodilla y la parte izquierda de la túni­ca había sido movida hacia un lado de tal forma que mi pecho quedaba desnudo de ese lado. Para mi sorpresa, tenía una soga de ahorcado alrededor del cuello, la cual colgaba de mi espalda (véase la figura 1). Se me había desprendido de todos los obje­tos de metal y ahora estaba preparado para ser guiado al inte­rior del templo. (Más tarde supimos que este tipo de vestimenta, la tosca bata con la soga corrediza alrededor del cuello, era exac­tamente la de un hereje medieval antes de hacer su confesión a la Santa Inquisición )
Recuerdo que percibí la presencia de un gran número de personas y me sentí muy vulnerable. Sentí un punto frío que me presionaba la piel del pecho.
"¿Sientes algo?", me preguntó la voz frente a mí. Un susurro en el oído dio la respuesta formalizada que yo repetí en voz alta.
"Sí.”
"Entonces que esto sea un aguijón para tu conciencia, así como una muerte instantánea, si alguna vez traicionas cualquie­ra de los secretos que ahora te serán impartidos."
Después habló una voz distinta desde otra parte del salón; reconocí que le pertenecía al Maestro Venerable.
"Cómo ningún hombre puede hacerse masón a menos que sea libre y de edad madura, ahora yo te demando, ¿eres un hom­bre libre y tienes la edad de 21 años?
"Sí.
"Habiendo respondido esa pregunta de manera tan satisfac­toria, hay otras que de inmediato procederé a plantearte y que confío responderás con igual honestidad. ¿Das tu palabra de honor de que, sin ser influenciado por las solicitudes impropias de amigos en contra de tus propias inclinaciones, o por ser mer­cenario o por ningún otro motivo que no valga la pena, libre y voluntariamente te ofreces a ti mismo como candidato para los misterios y privilegios de la francmasonería? ¿Declaras además con toda seriedad, por tu honor, que eres instado a solicitar estos privilegios por una opinión favorable y preconcebida de nuestra orden, una avidez general por el conocimiento y un deseo sincero de rendir tus servicios en forma más extensa para con tus prójimos?
"Sí."
La daga que había sido sostenida con firmeza contra mi pecho fue retirada (aunque en ese momento yo no lo sabía), pero la soga (un cable de remolque) seguía alrededor de mi cuello. El hombre a mi derecha me susurró al oído que me arrodillara y se dijo una pequeña oración, invocando al Supremo Gobernador del Universo (Dios, descrito en forma neutral para que sea igualmente accesible a los miembros de cualquier religión monoteísta).
La ceremonia continuó; mi ayudante me guió por el perí­metro del templo, deteniéndose tres veces para presentarme como un "pobre candidato en un estado de oscuridad". Pese a que no podía verlo, en el centro del suelo del templo había un rectángulo de cuadros blancos y negros En la esquina occiden­tal estaba el trono del Maestro Venerable, en el sur se sentaba el Primer Vigilante y en el oeste el Segundo Vigilante, ambos en tronos menores.

Después de mis tres vueltas completas, me llevaron, aún vendado, al trono del Maestro Venerable, quien me preguntó: "Habiendo permanecido en un estado de oscuridad, ¿cuál es el deseo que predomina en tu corazón?"
Una vez más, la respuesta me fue susurrada al oído.
"La luz.
"Entonces deja que esa bendición sea restaurada."
Me quitaron la venda y, mientras mis ojos se acostumbraban, pude ver que me encontraba frente al Maestro Venerable, quien de inmediato dirigió mi atención hacia las luces emblemáticas de la francmasonería que se explicaban como el Volumen de la Ley Sagrada (para los candidatos cristianos era la Biblia), la Escuadra y el Compás. Luego me dijo que había adquirido el rango de Aprendiz Francmasón, el primero de los tres grados por los que tendría que pasar antes de ser aceptado como un Maestro Masón completo. Me explicaron los signos secretos, apretones de manos y contraseñas del Primer Grado y me dijeron que la columna del lado izquierdo que se hallaba a la entrada del Tem­plo del Rey Salomón tenía especial significado para los francmasones. Ambas columnas, la de la derecha y la de la iz­quierda, están reproducidas en la logia y se encuentran detrás y a ambos lados del Maestro Venerable. A la de la izquierda se le dio el nombre de Boaz, bisabuelo de David, rey de Israel.
Después de deambular varias veces alrededor del templo, me dieron un sencillo mandil blanco de piel curtida que simbo­lizaba el rango que acababa de obtener. Después me dijeron que "es más antiguo que el Vellocino de Oro o el Águila Romana, más honorable que la Estrella, la Insignia o cualquier otra orden que exista, siendo la insignia de la inocencia y el vínculo de la amistad...". Esta sección resultó ser una parte del ritual masónico en particular reveladora; como mostramos más adelante, contie­ne clara evidencia de haber sido construida en tres periodos de la historia muy distintos, del genuinamente ancestral al relativa­mente moderno.
A lo largo de la ceremonia, se me recomendaron varias virtu­des sociales y morales mediante el uso de algunas analogías arquitectónicas, por ejemplo, relacionando las herramientas del albañil con métodos de mejora personal. Hacia el final de la ceremonia de iniciación, me alarmé al saber que hay preguntas de prueba que deben aprenderse de memoria para poder ascender al siguiente grado, el de Compañero Francmasón. Entre estas pre­guntas y respuestas hay pedazos de información que intrigan más de lo que informan:
Pregunta: "¿Qué es la francmasonería?"
Respuesta: "Un peculiar sistema de moralidad, envuelto en alegoría e ilustrado por símbolos".
Pregunta: "¿Cuáles son los tres grandes principios en los que se fundamenta la francmasonería?"
Respuesta: "Amor fraternal, alivio y verdad".

Para cualquier candidato el primero de estos principios sue­na razonable, pero los dos siguientes son un poco difíciles de comprender. ¿Alivio de qué? ¿Cuál verdad?
Siendo ahora un hermano aceptado por completo, aunque sólo un simple aprendiz recién ingresado, dejé el templo sintiendo que algo especial había pasado, pero sin tener idea de lo que todo ello podría significar. Siguió la comida festiva y, en mi papel de hombre del momento, se me situó a la izquierda del Maestro Venerable. Hubo brindis y discursos y todos pasamos un buen rato. Cierta­mente no habían sido revelados los misterios de la Ciencia. Tal vez, pensé, todo se aclararía en la siguiente ceremonia.
No fue así.

LOS MISTERIOS OCULTOS DE LA NATURALEZA Y LA CIENCIA
Unos meses después participé en una ceremonia de Segundo Grado para adquirir el rango de Compañero Francmasón. Esta vez entré al templo con los demás hermanos, y usando el senci­llo mandil blanco de piel curtida que era el símbolo de mi genuina inocencia... y muy humilde posición. Entonces la logia se abrió en el Primer Grado y, como candidato a la elevación, se me puso a prueba mediante la respuesta a las preguntas que se me explica­ron al final de la ceremonia anterior. Tan pronto como terminé esta prueba de mis habilidades para recitar jerigonza, me dije­ron que dejara el templo temporalmente para ser preparado de manera apropiada para la ceremonia de aprobación.
Me volvieron a admitir vistiendo las mismas ropas que usé en mi ceremonia de iniciación, ahora con la pierna izquierda y el pecho derecho desnudos. En tanto que los diáconos me conducían alrededor del templo, se me revelaron nuevas contrase­ñas y signos, incluyendo una postura con las manos alzadas que se dice se originó cuando "Josué peleó las batallas del Señor (en el valle de Josafat) y pidió que el sol detuviera su curso hasta que la derrota de sus enemigos fuera completada". Más tarde esto resultó ser muy significativo.
La columna a la derecha de la entrada del Templo del Rey Salomón se describió como el complemento de la información proporcionada en el grado anterior con respecto a la columna izquierda. Esta columna derecha, identificada como Jachin, tomó su nombre del gran sacerdote que ayudó a la dedicación de esta sección del templo en Jerusalén. Las columnas gemelas, Boaz y Jachin, se convertirían en puntos esenciales de nuestra futura investigación. Se dice que el primero representa la fuerza o que en él hay fuerza; el segundo, establecerse, y cuando se unen, la estabilidad.
Al término de la ceremonia de Segundo Grado, se me permi­tió extender mis investigaciones a los misterios ocultos de la naturaleza y la ciencia.
Una vez más, después de la ceremonia se sirvió la comida y la bebida y hubo discursos y cantos.

UNA CHISPA DE LUZ
Meses más tarde, como Compañero, usando un mandil blanco con dos rosetones azules, se me eligió para ser ascendido a lo que suele llamarse el "sublime" grado de Maestro Masón; pero primero era necesario que probara mi competencia una vez más aprendiendo las respuestas a nuevas preguntas.
Durante mi práctica de las respuestas, me llamó la atención el hecho de que "nuestros hermanos ancestrales recibían sus sala­rios en la cámara media del Templo del Rey Salomón, sin escrúpu­los o vergüenza por la gran confianza que tenían en la integridad de sus empleadores en aquellos días" .Tras un cuidadoso estudio de la Biblia, no encontré mención alguna sobre la cámara media del Templo de Salomón. Semejante error es improbable, de manera que, para que tenga sentido, asumimos que las preguntas de prue­ba indicaban que en el pasado la hermandad pudo confiar en sus empleadores, pero tal vez no podría hacerlo ahora.

En esta etapa también se me dio una referencia aparente­mente bíblica, la cual no aparece en la Biblia, pero que indica la misión que se me confiaría una vez que fuera ascendido al grado sublime de Maestro Masón: "Porque el Señor ha dicho en la fuerza estableceré Mi Palabra en esta Mi Casa que permanece­rá firme por siempre".
Esta cita sería de extrema importancia, aunque no tiene sentido alguno para los francmasones modernos, ni lo tuvo para ninguno de nosotros cuando la escuchamos por primera vez.
Se me dio una contraseña que me permitía volver a entrar al templo cuando se hubieran iniciado sus rituales, ya como una logia de Maestros Masones. Esta vez las cosas fueron muy dife­rentes y dramáticas.
Regresé al interior del templo para hallarlo en completa os­curidad, excepto por la solitaria llama de una vela que ardía al este y frente al Maestro Venerable. En un salón tan grande y sin ventanas, la vela solitaria daba poca de la preciada ilumina­ción, pero, cuando mis ojos se acostumbraron, pude distinguir caras detrás de ella y captar la forma de todo el templo en som­bras negras y gris oscuro. Después se me informó de manera dramática que el tema de este grado era la muerte misma.
La ceremonia empezó con un breve resumen de los grados anteriores:
Hermanos, cada grado de la masonería es progresivo y no pue­de ser alcanzado más que con tiempo, paciencia y constancia En el Primer Grado, se nos enseñan las obligaciones que le debemos a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos. En el Segundo Gra­do, somos admitidos a participar en los misterios de la ciencia humana, y a seguir la bondad y majestuosidad del Creador, me­diante el análisis minucioso de sus obras Pero el Tercer Grado es el cemento del todo, está calculado para unir a los hombres por me­dio de aspectos místicos del compañerismo, como en un vínculo de afecto y amor fraternal, señala la negrura de la muerte y la oscuridad de la tumba como un presagio de una luz más brillante, que podría seguir a la resurrección de los justos, cuando estos cuerpos mortales que por tanto tiempo han estado dormitando en el polvo sean despertados, reunidos con su espíritu congéne­re, y vestidos de inmortalidad
Después se dijo una oración que concluía con:
.. .Te suplicamos impartir Tu gracia a este Tu sirviente que busca participar con nosotros de los misteriosos secretos de un Maestro Masón. Dótalo de tal fortaleza que no falle a la hora del juicio, sino que pase seguro bajo Tu protección, a través del oscuro valle de la sombra de la muerte y por fin pueda levantarse de la tumba de la trasgresión para brillar como las estrellas, por siempre.

La ceremonia procedió de manera no muy distinta de las oca­siones anteriores, hasta el punto en que se me obligó a repre­sentar una notable historia que explica la forma en que se per­dieron los verdaderos secretos de un Maestro Masón. Yo hice el papel de un personaje que no existe fuera de los rituales de la masonería; se le había dado el nombre de Hiram Abif: El Maestro Venerable contó la historia:

.. .la Naturaleza presenta otra gran y útil lección, el conocimien­to de ti mismo. Te enseña, por medio de la contemplación, a prepararle para las horas finales de tu existencia; y cuando, a causa de semejante contemplación, te ha guiado por los intrincados veri­cuetos de ésta, tu vida mortal, finalmente te enseña cómo morir. Ta­les, mi querido hermano, son los peculiares fines de éste, el Tercer Grado de la francmasonería. Te invitan a reflexionar sobre ese horrible tema y te enseñan a sentir que, para los hombres justos y rectos, la muerte no se iguala en terror al estigma de la falsedad y el deshonor
De esta gran verdad, los anales de la francmasonería propor­cionan un glorioso ejemplo con la fidelidad inquebrantable e ino­portuna muerte de nuestro Gran Maestro Hiram Abif, quien perdió la vida justo antes de terminar el Templo del Rey Salomón, en la construcción de la que, como sin duda estás enterado, era el principal arquitecto. Su muerte sucedió como sigue:
Quince hermanos de esa peculiar clase designados para presi­dir sobre los demás, dándose cuenta de que el templo estaba pronto a terminarse pero que ellos todavía no poseían los genuinos se­cretos de un Maestro Masón, conspiraron para obtenerlos a cualquier costo, aun teniendo que recurrir a la violencia. En la tarde que pondrían en práctica su conspiración, doce de los quin­ce se retractaron, pero tres de carácter más determinado y atroz que el de los demás persistieron en sus designios impíos, y para ese propósito se situaron en las entradas sur, oeste y este del tem­plo respectivamente, adonde nuestro Maestro Hiram Abif se había retirado para adorar al Más Alto como era su costumbre, siendo la hora de las doce
Terminadas sus devociones, se preparó para retirarse por la puerta sur, donde fue abordado por el primero de estos rufianes, quien, a falta de un arma mejor, se había armado con una ploma­da; de manera amenazante le exigió a nuestro Maestro, Hiram Abif, los secretos genuinos de un Maestro Masón, advirtiéndole que la muerte podría ser la consecuencia de su negativa; pero, respe­tuoso de su obligación, él replicó que aquellos secretos eran sa­bidos por tres en el mundo y que sin el consentimiento de los otros dos, no podía divulgarlos, ni lo haría, ahora bien, indicó que no tenía la menor duda de que la paciencia y la perseverancia podrían, a su debido tiempo, habilitar al masón digno para partici­par de ellos. Pero que prefería sufrir la muerte que traicionar la sagrada confianza puesta en él.
Como esta respuesta no resultó ser satisfactoria, el primero de los rufianes lanzó un violento golpe a la sien derecha del maes­tro, pero, sorprendido por la firmeza de su proceder, sólo lo alcan­zó de reojo Aun así, lo hizo con fuerza suficiente como para lograr que se tambaleara y cayera al suelo sobre su rodilla izquierda
En este momento sentí un golpe ligero en la sien y mis dos guías, conocidos como diáconos, me indicaron que debía dejarme caer sobre la rodilla para imitar la historia.
Recuperándose de esa situación, se apuró hacia la puerta oeste, donde se enfrentó con el segundo rufián, al cual le contestó co­mo antes, aun con la misma firmeza, cuando aquel, que estaba armado con un nivel, le dio un violento golpe en la sien izquierda que lo tiró al piso sobre su rodilla derecha.
Otra vez sentí un toque en la sien y fui empujado hacia abajo hasta mi rodilla derecha.
Viendo coartada toda posibilidad de escape en estos dos accesos, nuestro Maestro avanzó tambaleante, abatido y sangrante, hacia la puerta este, en la que estaba apostado el tercer rufián, quien, al recibir una respuesta similar a sus insolentes demandas, ya que nuestro Maestro seguía fiel a su obligación aun en su momento más difícil, le dio un violento golpe de lleno en el centro de la frente con un pesado mazo de piedra, que lo tendió sin vida a sus pies... así fue su muerte.
A la luz de la vela vi al Maestro Venerable alcanzar desde su trono un instrumento que tocó mi frente y sentí que muchas manos me jalaban hacia el piso. Me sostuvieron derecho, con los pies en su lugar, de manera que me desplacé hacia atrás sumergiéndome en la oscuridad. En cuanto toqué el suelo se me en­volvió de inmediato con una mortaja, dejando descubierta sólo la parte superior de mi cara. El Maestro Venerable continuó.
Hermanos presentes en la reciente ceremonia, así como en su situación presente, a nuestro Hermano se le ha hecho representar a uno de los personajes más brillantes en los anales de la francmasonería, es decir, Hiram Abif, quien perdió la vida antes de traicionar la sagrada confianza depositada en él. Y confío en que esto causará una impresión perdurable, no sólo en su mente, sino en las suyas, si alguna vez se encuentran en circunstancias de prue­ba similares.
Hermano Primer Vigilante, intenta ahora elevar al representante de nuestro Maestro con el apretón de manos de un Aprendiz
El Primer Vigilante se agachó, tomó mi mano por debajo de la mortaja y jaló. Mi mano se resbaló de entre sus dedos.
Maestro Venerable, resulta que este apretón de mano se resbala
Figuras vagas marcharon alrededor de mi tumba por unos mo­mentos, antes de que el Maestro Venerable hablara de nuevo
Hermano Segundo Vigilante, intenta tú el saludo de Hermano. Resultó tan ineficaz como el primer intento.
Hermanos Vigilantes, ambos han fallado en su cometido. Aún que­da un tercer método peculiar, conocido como el saludo de la Garra del León o la Garra del Águila, que se da sosteniendo con firmeza los tendones del puño de la mano derecha con las pun­tas de los dedos y alzándolo en los cinco puntos del compañe­rismo, del cual, con ayuda de ustedes, haré un intento ahora.

El Maestro Venerable tomó mi puño con fuerza y jaló, levantándole al instante sobre mis pies (véase la figura 3). Otra vez manos invisibles sostuvieron mi peso. Conforme alcancé la po­sición vertical, el Maestro Venerable susurró dos palabras pecu­liares a mi oído. Ahora sabía ambas partes de la Palabra del Ma­són. En el momento carecía de significado, pero, como se mos­trará más adelante, en nuestras investigaciones hemos descu­bierto su ancestral y fascinante significado.
De este modo, mi querido hermano, todos los Maestros Masones han sido levantados de una muerte figurativa, a una reunión con los compañeros de su pasada pena. Ahora déjame rogarte que observes que la luz de un Maestro Masón no es más que oscuri­dad visible, que sólo sirve para expresar las tinieblas que se cier­nen sobre el prospecto del porvenir Es ese misterioso velo de oscuridad el que no puede penetrar el ojo de la razón humana, a menos que sea con la ayuda de esa divina luz que viene de arriba. Aun así, por este rayo luminoso percibirás que estás justo en la orilla de la tumba a la cual acabas de descender de manera figura­da, y la cual, cuando esta vida transitoria se haya ido, te recibirá de nuevo en su frío seno.
Mientras el Maestro Venerable decía estas estremecedoras pala­bras, iba dirigiendo mi mirada hacia abajo y a mi derecha, donde apenas podía distinguir en la oscuridad la forma de una tumba abierta, con un cráneo humano y dos fémures cruzados debajo (véase la figura 2). Por primera vez en una ceremonia masónica, sentí una fría oleada de escalofrío recorrer mi cuerpo.
Deja que esos emblemas de mortalidad, que ahora yacen ante ti, te dirijan a contemplar tu inevitable destino y guíen tus reflexio­nes al más interesante y útil de todos los estudios humanos, el conocimiento de ti mismo.
Ten cuidado de representar tu tarea asignada mientras toda­vía es de día; escucha la voz de la Naturaleza que conlleva la sabiduría de que, aun en este armazón perecedero, reside un principio vital e inmortal, que inspira una sagrada confianza, que el Señor de la Vida nos permitirá atropellar al Rey de los Terrores que está debajo de nuestros pies, y elevar la mirada.
El Maestro Venerable indicó hacia arriba y a la izquierda, hacia un resplandor de luz en el este (en dirección exactamente opues­ta a la tumba), donde pude ver la pequeña e iluminada forma de una estrella.
... A esa brillante estrella matutina cuyo ascenso trae paz y tran­quilidad a los fieles y obedientes de la raza humana.
Mi ceremonia de ascenso me hizo renacer al estatus de Maestro Masón y concluyó con el otorgamiento de más contraseñas y saludos de mano, y más analogías constructoras que me provee­rían de una guía en la mejora de mis cualidades como masón, y como miembro de la sociedad. Después, en otra reunión formal de la Logia, se explicó la historia de los acontecimientos que siguieron al asesinato:
Hubo una junta general de los trabajadores de los diferentes de­partamentos, y no se pudo encontrar a tres de la misma clase de capataces. El mismo día, los doce artífices que originalmente se unieron en la conspiración se presentaron ante el Rey e hicie­ron una confesión voluntaria de todo lo que sabían, hasta el pun­to de separación del resto de los conspiradores. Naturalmente incrementados sus temores con respecto a la seguridad de su ar­tista jefe, seleccionó a quince compañeros de la Ciencia de su confianza, y les ordenó que hicieran una búsqueda diligente de la persona de nuestro Maestro, para asegurarse si todavía estaba vivo, o si había sufrido en el intento de sacarle a la fuerza los se­cretos de su elevado cargo.
Habiéndose fijado un día para su regreso a Jerusalén se orga­nizaron en tres logias de Compañeros de la Ciencia y partieron de las tres entradas del templo Se perdieron muchos días en búsque­das infructuosas; de hecho, un grupo regresó sin haber descubier­to nada importante El segundo fue más afortunado, pues en la tarde de cierto día, tras haber sufrido las más grandes privaciones y fatigas personales, uno de los Hermanos que se había recostado para descansar, para levantarse se ayudó agarrándose de un arbus­to cercano, el cual, para su sorpresa, se desprendió con facilidad de la tierra. Al examinarlo de cerca, encontró que la tierra había sido removida recientemente; llamó a sus compañeros y, uniendo sus esfuerzos, reabrieron la tumba y encontraron el cuerpo de nuestro Maestro enterrado de forma indecente. Lo cubrieron de nuevo con todo respeto y reverencia, y para distinguir el sitio, enterraron una vara de acacia a la cabeza, de la tumba. Después se apresuraron hacia Jerusalén para comunicar la penosa noticia al rey Salomón.
Cuando la pena inicial del rey se apaciguó, les ordenó que re­gresaran y levantaran un sepulcro para nuestro Maestro, como co­rrespondía a su rango y sus exaltados talentos, informándoles al mismo tiempo que con su muerte se habían perdido los secretos de un Maestro Masón. Por consiguiente, les encargó que fueran particularmente cuidadosos en observar cualquier Signo, Señal o Palabras casuales en que pudieran ocurrir, en tanto rendían este último y triste tributo de respeto al mérito que se había ido.
Desempeñaron su tarea con extrema fidelidad, y al reabrir la tumba, uno de los Hermanos, mirando alrededor, observó a algunos de sus compañeros en esta posición...
Después se me explicó cómo los Compañeros de la Ciencia trataron de levantar a Hiram Abif con las palabras y apretones utilizados en mi propio levantamiento figurado, y cómo desde aquellos tiempos se adoptaron esos elementos como la desig­nación de todos los Maestros Masones a lo largo del universo, hasta que el tiempo y las circunstancias restablecieran los genuinos. Luego la ceremonia continúa:
Mientras tanto, el tercer grupo dirigió su búsqueda en dirección de Joppa. y estaban meditando sobre su retorno a Jerusalén cuando, al pasar accidentalmente por la entrada de una caverna, escucharon sonidos de profunda lamentación y arrepentimiento. Al entrar a la cueva para investigar la causa, encontraron a tres hombres que res­pondían a la descripción de los que estaban perdidos, quienes, por estar acusados de asesinato, y al encontrar toda posibilidad de esca­pe coartada, hicieron una confesión completa de su culpa. Fueron atados y conducidos a Israel, donde el rey Salomón los sentenció a la muerte que la perversidad de su crimen merecía con creces.
Nuestro Maestro fue vuelto a enterrar tan cerca del Sanctum Sanctorum como la ley israelita lo permitió; ahí, en una tumba, noventa centímetros al este desde el centro y noventa al oeste, a noventa centímetros entre el norte y el sur y metro y medio o más perpendicularmente. No podía ser puesto en el Sanctum Sanctorum porque nada común o que no fuera limpio podía en­trar ahí, ni siquiera el sumo sacerdote y una sola vez al año; ni  hasta después de muchas limpias y purificaciones antes del gran día de la expiación de los pecados, porque, según la ley israelita, toda la carne era considerada sucia
A los quince Compañeros de la Ciencia de confianza se les ordenó asistir al funeral, vestidos con mandiles y guantes blancos como emblemas de su inocencia
La ceremonia continuó en forma similar a los dos grados ante­riores y yo la terminé como un completo Maestro Masón. Meses después, dado que no había candidato para avanzar en la reunión de la Logia, un Antiguo Maestro dio una explicación del Tercer Grado. Los tres villanos que asesinaron a Hiram Abif fueron iden­tificados como Jubela Jubelo y Jubelum, conocidos en conjunto como los Juwes, que en inglés se pronuncia Joo-ees y en español, Yu-is. Se dieron en detalle los sonidos de profunda lamenta­ción y arrepentimiento escuchados en la caverna. Se oyó que los reos sentían un profundo remordimiento y deseaban terri­bles castigos para ellos mismos por sus viles acciones. A su debi­do tiempo, se les concedieron sus deseos: el rey Salomón los mandó ejecutar de la manera que cada uno había identificado para sí mismo. Éstas se describen en el ritual, pero nosotros no las revelamos porque incluyen parte de los recursos de la identificación masónica.
Los extractos de los tres niveles del ritual masónico que hemos dado aquí les parecerán sumamente extraños a los lectores le­gos, pero les serán muy familiares a los compañeros francmaso­nes. La familiaridad, sin embargo, sólo sirve para hacer parecer normales estas inexplicables actividades, cuando de cualquier forma son extrañas . Algunos masones creen que las historias son ciertas, tal como algunos cristianos aceptan las leyendas del Antiguo Testamento; otros las toman como un poco de diver­sión con visos de moral. Muy pocos se ponen a reflexionar so­bre dónde se habrán originado tan extraños rituales.
Muchos de los personajes principales son fáciles de identifi­car en la mitología judeocristiana, por ejemplo, el rey Salomón, Boaz, Jachin y algunos otros que no hemos identificado, pero la personalidad clave es un completo misterio. Hiram Abif no es mencionado en absoluto en el Antiguo Testamento, no se nom­bra a ningún constructor del templo y no está registrado nin­gún asesinato de un sumo sacerdote. Algunos críticos cristianos de la francmasonería condenan a la Ciencia porque alegan que glorifica la resurrección de un hombre que no es Jesucristo, y porque es en esencia una religión pagana. Pero es importante hacer notar que Hiram Abif, una vez asesinado, permaneció muerto; no hubo retorno a la vida ni sugerencia alguna de una vida después de la muerte. No hay cabida para lo sobrenatural en el ritual masónico y es por eso que los miembros de muy distintas religiones, incluyendo judíos, cristianos, hindúes y budistas, han encontrado que la masonería es complementaria a sus propias creencias teológicas y no entra en conflicto con ellas.
La historia central es muy simple y ordinaria, sin ninguna estructura dramática especial o ningún valor simbólico obvio. Sí, Hiram Abif murió antes de traicionar sus creencias; pero así lo han hecho innumerables hombres y mujeres, antes y des­pués. Si alguna persona o personas se propusieran inventar una historia que fuera fundamental para una nueva sociedad, con seguridad habrían salido con algo más notable y evidente. Fue este pensamiento el que provocó que empezáramos a profundi­zar más en nuestra búsqueda de los orígenes de la orden.
Compartíamos la misma frustración con respecto a la vaga explicación convencional acerca de dichos orígenes. Nuestras discusiones se hicieron más frecuentes y nuestro interés creció conforme nos estimulábamos mutuamente. Pronto decidimos emprender una investigación estructurada con los objeti­vos mutuos de identificar al personaje que conocíamos como Hiram Abif y encontrar los secretos perdidos de la francmaso­nería. En aquel tiempo ninguno de los dos creía que tuviéramos la oportunidad de lograr el éxito en esta extraña búsqueda, pero estábamos seguros de que el viaje sería interesante. No lo sabía­mos en el momento, pero habíamos puesto en marcha una de las investigaciones detectivescas más grandes de todos los tiem­pos, y tampoco sabíamos que nuestros descubrimientos serían de gran importancia, no sólo para los francmasones, sino para el mundo en general.

CONCLUSIÓN
Hay muy poco del ritual masónico que podría describirse como ordinario. El candidato está vendado, despojado de dinero y objetos de metal, vestido como un hereje acusado en su cami­no a la horca y por último se le dice que el tema de su último grado es cómo morir. El viaje de la oscuridad a la luz es de obvia importancia, como lo son las dos columnas llamados Boaz y Jachin, que simbolizan la fuerza y el establecimiento, y que uni­dos significan estabilidad.
La francmasonería sostiene que es más antigua que el Vello­cino de Oro o el Águila Romana y aspira al amor fraternal, el alivio y la verdad, aunque la investigación de los misterios ocul­tos de la naturaleza y la ciencia se presentan como muy impor­tantes. Los secretos genuinos de la orden, se nos dice, están per­didos y han sido sustituidos por otros secretos en su lugar hasta el tiempo en que se encuentren los verdaderos.
El personaje central de la francmasonería es el constructor del Templo del Rey Salomón, llamado Hiram Abif, quien fue ase­sinado por tres de sus propios hombres. La estilizada muerte y resurrección del candidato es el acto que hace a un Maestro Masón, y cuando se alza de su tumba, la brillante estrella matu­tina está en el horizonte.
¿Dónde pudieron haberse desarrollado tan extrañas ideas? y, ¿por qué? Sólo podíamos comenzar nuestra investigación consi­derando las teorías conocidas.

sábado, 7 de mayo de 2016

LOS ESTATUTOS DE RATISBONA (1459)

LOS ESTATUTOS DE RATISBONA (1459)


Los antiguos Estatutos de las comunidades de constructores en Alemania, posiblemente elaborados en la asamblea masónica de 1275 en Estrasburgo, fueron revisados el 25 de abril de 1459 en la Asamblea de Ratisbona.


En 1498 fueron sancionados por el emperador Maximiliano, y confirmados por Carlos V (1520) y Ferdinando I (1588). La Asamblea de 1459, celebrada en Ratisbona, sede de la Dieta germánica, fue convocada por Jobs Dotzinger, maestro de obras de la catedral de Estrasburgo. Trata también de asuntos generales concernientes a la arquitectura y a la cofradía.
1. Quien quiera entrar en nuestra fraternal organización debe prometer observar todos los puntos que se mencionan en este libro. En el nombre de Dios Padre, del Hijo, del Espiritu Santo y Santa María, madre de Dios, de sus bienaventurados santos servidores, los cuatro santos coronados de eterna memoria, consideramos que para conservar la amistad, unión y obediencia, fundamento de todo bien, de toda utilidad y provecho para todos, príncipes, condes, señores, localidades y conventos, en el presente y en el futuro, Iglesias, edificios de piedra o construcciones, debemos constituir una comunidad fraternal; esto por el bien y para utilidad de todos los Maestros y Compañeros del oficio, talladores de piedra y albañiles en tierra alemana, especialmente para evitar toda discusión, fracaso, inquietud, gastos y perjuicios provenientes de desordenes y transgresiones de la buena regla. Nos comprometemos a cumplir todos los reglamentos pacíficamente y en amistad. Para que nuestra cristiana empresa sea valedera en toda ocasión, nosotros, Maestros y Compañeros del citado oficio, originarios de Spira, Estrasburgo y Ratisbona, en nuestro nombre y en el de todos los Maestros y Compañeros del oficio antes mencionados, hemos renovado y esclarecido las viejas tradiciones y nos hemos constituido en una asociación regida por un espíritu fraternal y nos hemos comprometido a observar fielmente los reglamentos a continuación definidos, por nosotros mismos y por nuestros sucesores.
2. Si un trabajador hubiera comenzado un trabajo y sucediera que muriera sin terminarlo, es necesario que cualquier Maestro capacitado para ello continúe la Obra para llevarla a buen término.
3. Si se presenta un compañero competente en el oficio que desea progresar después de haber servido en este ramo, se le puede aceptar.
4. Si un Maestro muere sin haber terminado la Obra emprendida lo sustituirá otro Maestro, éste la conducirá a su término sin abandonarla a un tercero, y esto con el fin de que quienes hubieran encargado el trabajo en cuestión no se encuentren con gastos  excesivos que perjudicarían la memoria del difunto.
5. Si se forma un nuevo taller donde antes no lo había, o si un Maestro muere y es reemplazado por otro que no forma parte de esta corporación, el Maestro que detente los documentos y los estatutos de la corporación en vigor en esa región, convocará a un Maestro elegido por esta corporación y le hará jurar y prometer que mantendrá todo en regla, según  la costumbre de los trabajadores de la piedra y albañiles; cualquiera que se opusiera a esta ley no recibirá ninguna ayuda ni de Compañero ni de Maestro y ningún Compañero de esta corporación entrará en su taller.
6. Quien esté al servicio de un señor, sea Maestro o Compañero, no debe ser aceptado en la corporación si no es con el consentimiento de su señor.
7. Si un taller ha sido puesto en funcionamiento por ejemplo en Estrasburgo, Colonia, Viena y Passau, u otros lugares similares, nadie proveniente del exterior se podrá beneficiar de él.
8. El Maestro que tome la dirección de una empresa en curso debe respetar el salario acordado hasta entonces.
9. El salario convenido debe ser satisfecho a los compañeros desde el primer momento.
10. El Maestro debe en cualquier circunstancia comportarse correctamente con los Compañeros, según el derecho y la costumbre de los talladores de piedra y albañiles, en conformidad con las costumbres de la región.
11. Si un Maestro ha emprendido un trabajo al que otros Maestros han acudido, éstos no deben de ninguna manera tomar su lugar hasta que el primero desista de su empresa.  Naturalmente, estos últimos deben ser competentes.
14. El, o los Maestros, que emprendan trabajos semejantes no deben alquilar los servicios más que de aquellos que sean competentes en la materia.
15. Si un Maestro emprende un trabajo para el que no es competente, ningún Compañero debe ayudarle.
16. Dos Maestros no deben emprender el mismo trabajo, a menos que no pueda terminarse en el curso de ese mismo año.
17. Cada Maestro que resida en su taller no debe tener más de dos ayudantes. Y si tiene uno o varios talleres exteriores, no puede tener para cada uno más de dos ayudantes con el fin de que no tenga más de cinco ayudantes en el conjunto de sus talleres. Pero si pierde un taller, debe emplear a los ayudantes en su otro taller hasta que termine el periodo contratado de sus ayudantes y no debe contratar otros hasta que el trabajo se haya acabado.
18. Si un ayudante falla a un Maestro, el Maestro puede contratar a otro por un trimestre hasta que termine el periodo de trabajo del otro.
19. Cuando un ayudante sirve a un Maestro conforme los estatutos de la corporación y si el Maestro le ha prometido confiarle determinados trabajos y el ayudante desea  permanecer con él, podrá entenderse con el Maestro para servirle más tiempo.
20. Todo maestro de obras que dirija un taller se someterá al poder jurídico de esta corporación para solucionar toda diferencia que pueda sobrevenir entre los constructores, siendo sus decisiones obedecidas por todos los Maestros, Compañeros y ayudantes.
21. En el caso de una demanda planteada a un Maestro, no pronunciará el sólo una sentencia, se reunirá con los dos Maestros más próximos y con los Compañeros que pertenezcan al taller. Juntos esclarecerán la cuestión que a continuación deberá ser  informada a toda la corporación.
22. Todo maestro que tiene la responsabilidad de los estatutos de la corporación debe hacerlo leer a sus Compañeros una vez al año, y si en el curso del año viene un Maestro o un Compañero que desea conocer los estatutos en todo o en parte, debe permitírselo para que no haya  ningún equívoco.
23. Si ocurriera que dos Maestros pertenecientes a esta corporación tuvieran diferencias sobre cuestiones ajenas a la profesión, no deben dirigirse a otro lugar que no sea la corporación, la cual juzgará de la mejor manera.
24. Ningún maestro de obras o Maestro debe vivir abiertamente en concubinato. Si no se abstiene de ello, ningún Compañero ni tallador de piedra se quedará en su taller ni tendrá nada en común con él.
25. A fin de que el espíritu de fraternidad se mantenga íntegro bajo los auspicios divinos, todo Maestro que tiene la dirección de un taller debe, desde que es recibido en la corporación, donar un “gulden”.
26. Todos los Maestros y maestros de obra deben tener, cada uno, un tronco en el que cada Compañero ingresará un pfennig por semana. Cada Maestro debe recoger este dinero y cualquier otro depositado en el tronco y remitirlo cada año a la corporación.
27. Limosnas y multas deben ser ingresadas en los troncos de la comunidad, a fin de que el servicio divino sea mejor celebrado.
28. Si un maestro de obras no se somete a los reglamentos y quiere sin embargo ejercer su oficio, ningún Compañero debe ir a su taller y los otros Maestros deben ignorarlo.
29. Si un Maestro no pertenece todavía a la corporación, pero no se declara hostil a la misma y contrata a un Compañero, este no será sancionado por este hecho.
30. Si un Compañero se dirige a un Maestro de vida honesta pidiéndole ser contratado, podrá hacerlo siempre que continué cumpliendo sus obligaciones hacia la corporación.
31. Si una disputa surge entre dos Maestros o entre Compañeros, o entre éstos y Maestros, estas disputas deben ser informadas a los Maestros que detentan los libros de la Corporación. Estos especifican los días en que las partes deben ser escuchadas y la causa será juzgada en los lugares donde se conserven los libros de la Corporación.
32. No se debe aceptar en la corporación a ningún Maestro o maestro de obras que no haya comunicado durante el año o que no practique, o que malgaste sus haberes en el juego. Si por ventura alguien así hubiera sido aceptado, ningún Maestro, ningún Compañero, debe tener contacto con él hasta que cambie de vida y acepte un castigo de la comunidad.
33. El Maestro que tiene la responsabilidad de los libros debe prometer a la corporación guardarlos con celo y no dejar copiarlos a nadie ni prestarlos a cualquiera, afin de que se conserven intactos. Pero si alguien de la corporación necesita copiar uno o dos artículos, puede prestarle los libros o autorizarle la copia.
34. Si un Maestro o un Compañero copia el trabajo de un Maestro a espaldas del autor de esa obra, será expulsado de la corporación; ningún Maestro ni Compañero debe tener contacto con él y ningún Compañero debe asociarse a sus trabajos mientras no se excuse honorablemente.
35. Igualmente, un Maestro que haya emprendido un trabajo y diseñado un plan no debe modificarlo, sino que debe realizarlo siguiendo la costumbre del país.
36. Si un Maestro o un Compañero realiza desembolsos por la comunidad, debe justificarlos y la comunidad se los debe reembolsar. Si alguien tiene problemas con la justicia o por otras circunstancias que conciernan a la corporación, esta debe ayudarle y protegerle.
37. Si un Maestro o un Compañero tiene dificultades con la justicia u otros albañiles, cada uno, sea Maestro o Compañero, debe ayudarle y asistirle, conforme los compromisos de la corporación.
38. Si un Maestro una vez terminada la construcción, no ha recibido todo lo que se le debe, no tiene autorización para exigir intereses. Por el contrario, un Maestro que haya adelantado dinero a una persona o ciudad para llevar adelante una construcción debe cobrar intereses.
39. Si un Maestro debe poner unos cimientos, y no puede terminarlos a falta de mano de obra cualificada, puede dirigirse a los albañiles de toda latitud, para que las personas o las ciudades que hayan encargado la obras no queden desatendidas.
40. Todos los Maestros y Compañeros que se han comprometido por juramento a observar los reglamentos de la corporación deben ser fieles a sus compromisos. Si un Maestro o un Compañero infringe uno de los artículos del reglamento, debe ser castigado en consecuencia y obligado a cumplir el artículo en cuestión.
41. En Ratisbona, en el año 1459, cuatro semanas después de pascuas, se ha decidido que el Maestro de obras Jobst Dotzinger, que ha construido nuestra catedral y numerosos establecimientos religiosos en Estrasburgo, sea considerado, así como sus sucesores, como presidente y juez, y esto es igualmente válido para Spira y Estrasburgo.
42. Todos los Maestros que posean un tronco en los talleres donde no exista tronco de la corporación serán responsables del dinero frente a los Maestros que detenten los libros de la corporación y, allí donde se ubiquen los libros se celebrará un servicio divino. Si se produce el deceso de un maestro o de un Compañero en los talleres donde no exista libro de la corporación, se comunicará al Maestro que guarde los libros de la corporación, y una vez notificado se celebrará una misa por el reposo del alma del difunto. Todos los Maestros y Compañeros deben estar presentes y dar un óbolo.
43. Los troncos de los talleres en los que no haya libro de la corporación se ingresarán en el taller más próximo que posea libro de la corporación.
44. Ningún Maestro ni Compañero que no pertenezca a la corporación debe recibir el menor tipo de enseñanza.
45. No se tiene derecho a recibir dinero como retribución por la enseñanza dispensada, pero nada impide enseñar gratuitamente a todos aquellos que deseen intruirse.
46. Si un hombre piadoso desea participar en el servicio divino, se le debe aceptar entre los albañiles.  Pero, a parte del servicio divino, no debe participar en el trabajo de la corporación.
47. En el año 1459, cuatro semanas después de pascuas, los Maestros y los obreros de esta corporación que se han reunido en Ratisbona han jurado fidelidad sobre el libro.
 Jobst Dotzinger, el maestro de obra de Estrasburgo/ Estatutos de la asociación de talladores de piedra y albañiles (1459)
                                               Anexos
    Reglamentos concernientes a los Aprendices y Compañeros
  1. Si uno o varios Compañeros vuelven, después de viajar por Alemania, a sus talleres, el Maestro debe asegurarles el mismo salario que tenían antes de irse. Y si no hubieran prestado el juramento anteriormente, el Maestro les hará cumplir esta formalidad. Si rehusaran, nadie les contratará.
2. El Maestro no debe contratar a ningún Compañero que lleve una existencia disoluta, que viva con una concubina, o que no se confiese y comulge al menos una vez al año, o que malgaste su jornal en el juego.
3. Si un Compañero se presenta en una obra y pide ser contratado, no debe ser aceptado, a menos que demuestre que ha realizado su aprendizaje con un Maestro albañil.
4. El postulante no debe dirigirse a otra persona bajo pena de castigo.
5. Todo Compañero itinerante que es contratado en una obra debe obediencia al Maestro o a su ayudante, según las reglas y las costumbres de la corporación.
6. Ningún Compañero itinerante empleado debe hablar mal de su contratista ni atentar contra su honor. Pero si el contratista incumple las reglas de la corporación, cualquiera puede denunciarle.
7. Cuando un itinerante abandone la obra no debe dejar deudas, ni ser objeto de denuncias.
8. Si un contratista quiere despedir a un itinerante, debe entregarle su salario solamente en sábado o en una tarde de pago, con el fin de que esté en condiciones de viajar al día siguiente, a menos que tenga alguna razón para actuar de otra manera.
9. Un vigilante debe servir a su maestro con fidelidad, según la ley y la costumbre, no deje perjudicarle jamás ni con actos ni con palabras, ni personalmente, ni a través de terceros.
10. Todo Compañero itinerante debe prometer a los miembros de la corporación respetar todas las reglas corporativas y si se niega o comete una infracción no debe ser contratado por ningún contratista al que se presente.
11. Si un Maestro o un Compañero de la corporación cae enfermo y no puede cubrir sus necesidades, la corporación le debe ayuda y sustento, y si se encuentra en necesidad, debe prestarle el dinero necesario para los cuidados, que a su vez devolverá tan pronto como pueda. Si muere, se debe coger lo que haya dejado (ropas u otras cosas) para cubrir los gastos.
12. Si un Compañero se presenta ante un maestro que no tiene libro de la corporación y le solicita un empleo, el Maestro puede emplearlo inscribiéndole en la corporación y dándole el salario reglamentario. Si el Maestro no tiene dinero, debe recomendarlo a alguno de sus colegas que posea los libros corporativos así como los troncos. Se leerán los reglamentos al Compañero que jurará cumplirlos.
13. Si un Compañero ha trabajado para los Albañiles y no para un maestro de obra y desea entrar en la corporación, debe trabajar durante dos años sin salario para un maestro de obra. Si no acepta no será admitido en la corporación. Sin embargo, cada Maestro que detente un libro corporativo, debe actuar según las circunstancias.
Reglamentos concernientes a los aprendices.
  1. Ningún Maestro ni maestro de obras debe contratar a un aprendiz que no esté casado. Se le podrá preguntar, por otro lado, si su padre y su madre están casados.
2. Ningún Maestro ni maestro de obra puede contratar a un aprendiz por menos de seis años.
3. No puede hacerle capataz antes del término de este tiempo.
4. Y no puede hacerle capataz hasta que no haya ejercido como Compañero al menos durante un año.
5. El Maestro o el  maestro de obras debe hacer prometer al aprendiz que cumplirá los estatutos y reglas de la corporación.
6. Si un aprendiz abandona a su contratista sin una causa legítima antes del término de su contrato, ningún otro contratista debe contratarlo. Ningún compañero debe hacer amistad con él, a no ser que regrese a su contratista, después de lo cual acabará su tiempo de aprendizaje satisfactoriamente, por lo que recibirá un certificado. Ningún aprendiz debe exigir indemnización a su contratista, salvo por causa de matrimonio con el consentimiento de su contratista, o por cualquier motivo legítimo contraido por él  o su contratista.
7. Si un aprendiz piensa que su Maestro le causa algún perjuicio, puede plantear la cuestión ante los maestros de obra y Maestros de la región.
8. Si un aprendiz se comporta de modo incorrecto desde el punto de vista sentimental y fuera del matrimonio, debe perder el beneficio de sus años de aprendizaje, examinando  sin embargo su caso con comprensión.
9. Si un Maestro, Compañero o aprendiz incumple el reglamento, debe someterse dócilmente a la sanción. Si se resiste debe ser excluido de la corporación hasta que cumpla la sanción. Será evitado y despreciado por todos. Soli Deo Gloria
COMENTARIO
Los antiguos Estatutos de las comunidades de constructores en Alemania, posiblemente elaborados en la asamblea masónica de 1275 en Estrasburgo, fueron revisados el 25 de abril de 1459 en la Asamblea de Ratisbona. En 1498 fueron sancionados por el emperador Maximiliano, y confirmados por Carlos V (1520) y Ferdinando I (1588). La Asamblea de 1459, celebrada en Ratisbona, sede de la Dieta germánica, fue convocada por Jobs Dotzinger