miércoles, 22 de junio de 2016

VITRIOL


Un misterio masónico develado: VITRIOL y su último solve et cuagula: La IGUALDAD
“La primera igualdad es la equidad”
Del francmasón francés y poeta Víctor Hugo.
En las antiguas iniciaciones mistéricas los profanos eran conducidos hacia “un descenso a la tierra”, a una estancia obscura de vibrante energía transformadora (cueva, lugar subterráneo, sitio profundo de un bosque, cámara secreta, cripta, etc…) donde debían permanecer por cierto tiempo meditando hasta experimentar un rencuentro purificador con ellos mismos y la matriz que dio vida a todas las especies, por ende a los seres humanos.
La revelación era simple pero contundente: el hombre deviene de la “madre tierra” que parió la naturaleza, ergo, el hombre se reencontraba con su primera experiencia iniciática que no era otra que el hecho biológico del parto, una correspondencia inequívoca a la función generadora de la tierra, la “madre” de cuyas entrañas nacía todo lo que proveía al ser humano para su vida; el nacimiento era entonces un acto profundamente filosófico que señalaba el origen del compás de la vida, de cuyo trazo devendrá la curva de la existencia, hasta la muerte trasformadora en occidente, que no era el fin, sino un regreso al origen: a oriente, a Lux Ascendens.
En la masonería el profano debe “descender al elemento tierra” a la cámara de reflexiones, un lugar fúnebre, obscuro y frio, con leyendas que inducen a la meditación de quien cursa la iniciación masónica: el despertar.
En el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, una de esas leyendas fijadas en las paredes de la cámara de reflexión corresponde a las siglas: V.I.T.R.I.O.L.
De acuerdo al Diccionario AKAL de la Francmasonería, pág. 397, la palabra: – VITRIOL – deviene de “los antiguos Rosacruces y corresponde a las siglas de: “Visita Interiorem Terrae, Rectificando Invenies Occultum Lapidem” (Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta) es decir, el Yo real o la piedra filosofal. Esta es, como dice su significado, la piedra o fundamento del amante de la Verdad, o sea, “de aquel que busca y encuentra en el amor a la Sabiduría la sabiduría del Amor”.
Los alquimistas la traducían por: “Desciende a las entrañas de la tierra y destilando encontrarás la piedra de la Obra”. En alquimia metálica, el Vitriolo era el sulfato de hierro, cobre o cinc, y el aceite de vitriolo el ácido sulfúrico.
También como – VI.T.R.I.O.L.U.M. – encontraremos este término, en donde al significado anterior se le agrega “Veram Medicinam” (la Medicina Verdadera). (Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra oculta, la medicina verdadera)
Estas iniciales forman un término iniciático que expresa la ley de un proceso de transformación referente al retorno del ser al núcleo más íntimo de la persona, y viene a decir: “desciende a lo más profundo de ti mismo y encuentra el núcleo indivisible sobre el cual podrás edificar otra personalidad, un hombre nuevo”.
La fórmula VITRIOL conlleva a visitar las profundidades de la tierra, lo que se traduce a la oscuridad aparente bajo la que se esconde la luz interior. El VITRIOL. aspira a un encuentro con el yo interior, que no es otra cosa que la conciencia despojada de todos los prejuicios, es decir, el conocimiento libre de traumas y prejuicios que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, de esta manera el neófito que se inicia en la masonería es invitado a buscar en el interior de sí mismo la piedra oculta (piedra filosofal).
De acuerdo a Max Heindel, en su libro Freemasonry and Catholicism, la piedra filosofal “era el símbolo central de la terminología mística de la alquimia, que simboliza la perfección en su máxima expresión, la iluminación y la felicidad. Los esfuerzos para descubrir la piedra filosofal eran conocidos como los Opus magnum (Gran Obra).”
La fórmula alquímica-rosacrusiana VITRIOL sintetiza el proceso consciente de la “rectificación” que en términos simbológicos es la trasmutación del “plomo” interior en “oro” bajo el implícito del descenso a lo profundo de sí mismo para conocerse plenamente.
La fórmula VITRIOL puede “rectificarse” o “transmutarse” para la obtención de nuevos mensajes simbológicos.
Al “trasmutar” la formula en grupos y en orden inverso obtenemos lo siguiente:
L.O.I. “Lapidem Occultum Invenies”: La piedra oculta encontrarás.
R.T.I.V. “Rectificando Terrae Interiorem Visita”: Rectificando, visita el interior de la tierra.
Al “trasmutar” las letras en forma impar encontramos lo siguiente.
V.T.I.L. “Visita Terrae Invenies Lapidem”: Visita la tierra y descubrirás la piedra.
Al “trasmutar” la formula en orden par encontramos lo siguiente.
I.R.O. “Interiorem Rectificando Occultum”: En el interior rectificando lo oculto.
Las combinaciones anteriores conllevan a un mensaje claro: la invitación a la introspección, es decir, a la reflexión o a la meditación para evolucionar (rectificando) a partir del conocimiento de sí mismo, lo que se traduce simbólicamente a luz interior.
Para nosotros otra aplicación simbológica a partir de los diferentes sulfatos conllevaría al siguiente mensaje simbólico: el VITRIOLO puede ser azul (sulfato cúprico), blanco (sulfato de zinc), verde (sulfato de hierro) o rojo (sulfato de cobalto).
Azul: Color de la bóveda celeste, de lo superior, tradicionalmente simboliza el color del cielo, el vacío y el infinito.
Banco: Es tradicionalmente el color de la pureza, de la manifestación esencial, es el color real del sol (por dispersión atmosférica el sol toma color amarillo)
Verde: De acuerdo a diversas tradiciones es símbolo de la vegetación, de la fecundidad y generosidad de la tierra. Es también tradicionalmente el color de la esperanza y la regeneración.
Rojo: Color de la sangre, también atribuido a la pasión, el amor y el corazón, según diferentes tradiciones está asociado a la voluntad.
La logia que simboliza a el mundo, comienza sus trabajos al mediodía cuando el sol está en el cenit de la bóveda celeste, se considera simbólicamente el momento de mayor igualdad, porque al estar el sol en el cenit nada ni nadie le hace sombra a nada ni a nadie.
El mensaje simbólico sería el siguiente: Los masones con la fuerza de su voluntad trabajan en el mundo por la igualdad, al mediodía cuando nada ni nadie le hace sombra a nada ni a nadie.
Tradicionalmente la igualdad ha sido una divisa de la francmasonería, según la Enciclopedia de Filosofía de Stanford el igualitarismo es un conjunto de teorías de tipo ético y político que consideran que todos los seres humanos son iguales en valor y en estatus moral.
En un sentido ético el igualitarismo o igualdad se refiere a imparcialidad, a considerar los intereses de todos por igual. En un sentido político el igualitarismo es una doctrina que sostiene que todos los seres humanos deben ser tratados como iguales socialmente, así mismo las personas humanas son iguales en sus derechos políticos, económicos, sociales y civiles. En un sentido axiológico el igualitarismo considera que aumentar la igualdad mediante la redistribución de bienes aumenta el valor del estado del mundo.
Sin embargo de lo anterior el masón de hoy vive en un mundo desigual, gobernado por el dogma económico neoliberal que contradice la igualdad pues considera a la desigualdad como una virtud: una recompensa al esfuerzo, los ricos se convencen de que son ricos por méritos propios, sin que sus privilegios (educativos, patrimoniales, de clase) hayan tenido nada que ver. Los pobres se culpan de su fracaso, aunque no puedan hacer gran cosa por cambiar las circunstancias que determinan su existencia.
El VITRIOL profundo que los masones comienzan a trabajar al mediodía, momento de igualdad absoluta en el que nadie le hace sombra a nadie, llevará a los masones a luchar contra la desigualdad en todas sus formas, será una lucha ideológica y moral sin cuartel hasta conseguir que todas las personas vivan en armonía con los mismos derechos y obligaciones para todos los estratos sociales sin privilegiados.
En conclusión, la fórmula del VITRIOL encierra uno de los mayores secretos de la masonería especulativa o filosófica: el visitar el interior de la tierra, por medio de la rectificación y encontrar así la piedra oculta, que no es otra cosa que descubrir la luz interior, esa luz única que se logra después de la “rectificación” es decir trasformación evolutiva. El poder de los masones radica (si es que alguna vez han tenido alguno) en trasformar la sociedad y dirigirla al progreso, a partir de la trasformación del masón mismo; antes el poder trasformador de los masones se materializó en un mundo previamente gobernado por el derecho divino de los reyes, después ese poder trasformador siguió materializándose en un mundo amenazado por los totalitarismos de derecha e izquierda (Hitler, Mussolini, Franco, Pétain (Régimen de Vichy), Stalin, etc.) ahora ese poder transformador de la sociedad debe materializarse en un mundo gobernado por la economía, en el que la desigualdad es una virtud y la falta de oportunidades es una sagrada causalidad del dogma de la economía de mercado sin regulación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario