sábado, 22 de agosto de 2015

TOURSELF
            En medio de las candentes arenas del desierto, como el espejismo de un oasis de frescas aguas y ondulantes palmeras, bañada por frescos riachuelos provenientes de los ríos Tigris y  Éufrates, orgullosa se levanta la perla de oriente, la Ciudad de Bagdad. Con brillo de oro se elevan al cielo sus torres y minaretes y sus plazas y callejas empedradas, ven el diario deambular de caravanas de camellos, que acuden a la ciudad con la población más cosmopolita de la tierra, mercaderes con un sinfín de productos pregonan durante todo el día los bienes que ofrecen al pueblo, curanderos que aseguran tener las mejores pomadas y brebajes para la cura de las más raras dolencias, faquires recostados en sus camas de clavos, tragando sables, o antorchas encendidas, encantadores de serpientes que con sus flautas de encantadora melodía adormecen en un dulce letargo a las temibles cobras, adivinos con bolas de cristal y cartas del Tarot, magos y prestidigitadores, hombres cultos empapados en las ciencias, poetas que cantan sus odas de amor y literatos que narran las peripecias del harem del sultán Al Raschid, cual cuento de las mil y una noches.

            Cuando el primer rayo del sol despunta en el arenoso horizonte y apenas sobre el fondo de un cielo azul claro, puro y brillante, la rosada aurora confunde el oro del astro rey con el azul, en ese momento, el momento del primer suspiro de Alá, se escucha el melodioso canto del salmista, que desde el más alto minarete, invita a los fieles a orar y ofrecer las obras del día a aquél por quien todo fue hecho. El pueblo desenrolla sus esteras y se arrodilla con la vista hacia la sagrada ciudad de La Meca, inclinan la cabeza hasta el suelo y agradecen al dispensador de todos los bienes un nuevo día a su servicio, después de terminadas las oraciones, desparrámanse por plazas y callejas, los hombres van a su labor, las mujeres en busca de vituallas y los chiquitines en medio del bullicio de sus risas y algarabía se entretienen en juegos infantiles.

La plaza mayor, de la que parten siete calles e infinidad de callejuelas, esa que tiene un gran estanque donde se vuelca el agua dulce, fresca y cristalina de sus 33 fuentes, es el corazón de la ciudad, en ella se encuentra el mayor centro de cambio, compra y trueque de mercaderías, a ella acuden comerciantes, vendedores y compradores de todas las regiones cercanas a la gran ciudad, en busca de todo aquello que la voluptuosidad humana desea tener en propiedad.

            Ahí, en medio del centro de cambio, en una tienda de piel de camello, sobre una alfombra persa que otrora luciese vivos colores y ahora pálida, raída y muy limpia, envuelto en un fino vapor de incienso que recuerda la madera del Sándalo y la corteza de la Canela, y hace pensar el la sutileza de la Gloria de Alá, Yourself, un viejo Sufí, con su túnica y turbante, blancos como la nieve, de nariz aguileña y de luenga barba blanca, que se confunde con la blancura del ropón, y ojos grises en los que brilla la comprensión de la vida, profundos por la experiencia de los años y tiernos por el amor a sus semejantes, inicia las actividades del día, dándole gracias al señor por un día más de vida que le brindará nuevas oportunidades, desdobla su esterilla tan rápidamente como su cansado cuerpo se lo permite, se pone de rodillas, inclina el cuerpo hasta tocar el suelo con su frente en señal de humildad, reconocimiento y acatamiento y canta las loas al Señor Alá.

            Yourself, el viejo Sufí, se gana la vida vendiendo toda clase de baratijas, mas al decir de cuantos le conocen, está loco o no tiene entendimiento, convirtiéndose en la burla de sus compradores, quienes, muchos de ellos, como Saddam, que al comprar sus artículos le ha pagado con moneda falsa que en un principio vio con recelo pero que aceptó sin ninguna protesta.

            Algunos otros, como Barush, después del regateo de precio, que ha fijado a su conveniencia, ha afirmado haberle pagado sin haberlo hecho, y él, aceptó su palabra de buena gana y sin dudas.       En fin, otros, cuando por el azar rompen el artículo comprado, le argumentan que así se los ha dado y él de buena voluntad les cambia el artículo o les devuelve el dinero que supuestamente han pagado por el.

            El tiempo pasó y se llevó con las horas, las energías de nuestro buen amigo cuyas fuerzas fueron menguando. Un día sintiendo próxima la hora de su desprendimiento de la materia, de rodillas sobre su vieja alfombra y cubriéndose los ojos con las palmas de las manos, se dirigió al Todopoderoso en su última oración de súplica:
"...Ay, Señor, Dios mío, fuente de toda bondad y magnificencia, mira a este pecador que tantas veces ha ofendido a sus hermanos en el pensamiento, creyendo que le pagaban con moneda falsa, cuando, ¿quién son yo?, inculto e iletrado, para darme por conocedor de todas las monedas que circulan por el mundo; o cuando creía que no me habían pagado por mis mercaderías, cuando estas gentes de buena fe, ya lo habían hecho; o aún peor, cuando a cambio de sus monedas honradas les daba artículos defectuosos"
"...Ay, Señor, Dios mío, mírame, YO SOY la única moneda falsa, el único artículo defectuoso que tan caro ha costado a la humanidad, y a pesar de ello, mis hermanos en su infinita bondad, jamás me han juzgado en su corazón, por lo contrario, siempre han dado por sentado que no se lo que hago y disculpan mis impertinencias.."
"...Ay, Señor. Dios mío, no me juzgues con dureza, Señor, que no se parezca Tu corazón al mío y acepta aunque sea en un rincón de Tu paraíso, aunque alejado de Tu Presencia, a esta moneda falsa, a este artículo defectuoso"

            Expiró nuestro buen amigo, y en el momento de entregarse al Creador, se oyó una voz que le decía:

"....YOURSELF, ¿cómo es posible juzgar a quien no ha juzgado a los demás?, ven mi talento de oro, déjame tenerte por siempre en el hueco de la palma de mi mano”.
L\    I\    F\
Xalapa, Enríquez, Ver., 6 de noviembre de 2008, E\ V\


A\M\ SHUN KUGA
LA FE SIEMPRE CONFIA, LA ESPERANZA SIEMPRE INSISTE, EL AMOR SIEMPRE ES
FE NO ES CREER, FE ES CREAR
"¿Have you exercised your obligations today?"
"¿Vous avez exercé vos serments aujourd'hui?"
"¿Has practicado tus juramentos hoy?"

Canticum graduum David ecce quam bonum et quam decorum habitare fratres in uno
Sicut unguentum optimum in capite quod descendit in barbam, barbam Aaron quod descendit super oram vestimentorum eius
Sicut ros Hermon qui descendit super montana Sion quoniam ibi mandavit Dominus benedictionem vitam usque in aeternum



Nahualcoatl

            Criada en el respeto y obediencia a sus mayores y, al cuidado del sagrado hogar, creció Xuchitl, en el seno de una de las tantas familias Náhuatl que se habían asentado en el islote en medio del lago en el que un águila, parada sobre un nopal, devoraba una serpiente, la vida había transcurrido como en todas las demás familias, al cumplir los 12 años, la belleza morena de la hermosa Xuchitl fue prometida al valeroso guerrero Ah-Kim, quien a sus 16 años, ya se había ganado, por su valor, un lugar importante en los ejércitos del señor al que no se le podía mirar a la cara y, después del año que marcaba la etiqueta, se celebraron los esponsales entre sacrificios a los dioses, guisos de guajolote, asados de armadillo y bebidas de cacao, pulque y aguamiel.

            Aún no se cumplían los 10 meses después de los esponsales cuando se presentó el parto del primogénito de Ah-Kim y Xuchitl. Xuchitl, recostada en la estera, esperaba la llegada de la temixiuitiani, experimentada comadrona que en su momento la había recibido al nacer y que ahora habría de auxiliarla en el parto de su primogénito y lavaría la tierna piel del recién nacido de los pecados de los padres.

            Sin dejarse oír, lentamente, con su reptar silencioso y lento, Coatl, la peligrosa víbora de cascabel había rebasado el quicio de la choza y, lentamente, atraída por los movimientos de la madre y el olor del parto, se iba aproximando a la estera en que Xuchitl reposaba, su lengua bífida salía repetidamente de la boca, aspirando el aire y percibiendo los olores de la choza, presta al ataque, traicionera como todas las de su especie, astuta y sigilosa; acertaba a pasar por la choza el viejo Naualli Elocuiltic, gran conocedor de las hierbas y sus poderes curativos, en cuyos conocimientos y pericia el pueblo entero confiaba, quien viendo lo que ocurría y, avezado en el manejo de reptiles, se acercó cuidadosamente al peligroso ofidio y, sin dañarlo, lo tomó del cuello inmovilizándolo, para depositarlo dentro de su morral de yute, hechos que ocurrían en el momento en que un fuerte varoncito, gritando, reclamaba a la vida un sitio para él dentro de ella, así fue como nació, de la belleza de Xuchitl y la valentía de Ah Kim, aquél a quien por los acontecimientos que rodearon su nacimiento, pusieron por nombre NAHUALCOATL.

            Los adivinos fueron convocados, se hizo el estudio de los cielos ya que los cuerpos celestes influyen de alguna forma, o aun determinan, los sucesos en la tierra, así mismo se hizo el sacrificio de una virgen por los augures, para encontrar el destino de Nahualcoatl, se consultó el vuelo de las aves y el volar de las mariposas, estos, y los acontecimientos fuera de lo normal que sucedieron en su nacimiento, hicieron a todos coincidir en que el jovencito estaba llamado a realizar grandes proezas dentro de su pueblo, se vería asediado por las dudas y las luchas internas, pero su espíritu más fuerte que su naturaleza humana al fin, sobreponiéndose, vencería en la lucha.
            Los años pasaron, el Calmecac, el Telpochcally y el Calpulli le abrigaron en sus brazos, el estudio de los climas, de la historia de la tribu desde su partida de Aztlán, el conocimiento de los ríos y mares, de las montañas, bosques y desiertos, el aprender las normas de vida en comunidad y el respeto a los mayores, ocuparon su infancia, pero todos los conocimientos fueron insuficientes para satisfacer los deseos de saber del joven Nahualcoatl, aunque su personalidad  inquieta le hizo merecedor de todo tipo de castigos por parte de sus maestros, que a sus espaldas sonreían de sus travesuras y ocurrencias, que presagiaban algo más que en el común de sus otros alumnos.

            Al cumplir los doce años, junto con los compañeros de su edad, debió ingresar al Sagrado Templo de Huitzilopochtli, en el corazón de la ciudad de Tenochtitlán, para iniciar su servicio al templo, tiempo durante el que debería dedicarse al estudio de los ritos, a la oración y penitencia a los dioses, sangrarse de brazos, piernas, sexo y orejas cuatro veces por día asperjando su sangre a los cuatro puntos cardinales, dormir poco, comer menos y mantener vivo el fuego sagrado. Al ser presentado al sacerdote Mictlán, quien se encargaba de los jóvenes al servicio del templo, el Gran sacerdote Topiltzin les refirió: Éste es el oficio de Huitzilopochtli, nuestro dios que ha venido para recoger y atraer para él y a su servicio todas las naciones, con la fuerza de su pecho y de su cabeza; desde ese momento quedaba al servicio del templo bajo la vigilante mirada del sumo sacerdote Mictlán.

            Al cabo de 26 meses lunares, al inicio de los cinco días nefastos, fue relevado junto con su grupo de las obligaciones para con el Templo, y admitido un nuevo grupo de jóvenes que iniciaban su servicio a Huitzilopochtli. De los jóvenes salientes, algunos irían a los campos de labor, a cultivar la tierra y ayudar en la cosecha de frutos, hortalizas, cacao, café, maíz y otros granos; otros formarían parte de los ejércitos del señor al que no se le puede mirar a la cara y sólo unos cuantos optarían por quedarse al servicio del templo y ésta fue la opción escogida por Nahualcoatl. El hombre genuino, como espíritu inmortal encarnado en un cuerpo físico perecedero, estaba presto a iniciar la proeza de la iniciación en la ciudad santa de Teotihuacán, tenía el anhelo de convertirse en un foco de luz, en un manantial de sabiduría, para ser guía espiritual de sus hermanos, los hombres.

Llegó el día de la partida a la ciudad de Sagrada de Teotihuacán, el tunkul y el teponaxtle rítmicamente marcaban el compás de la procesión, al frente del cortejo, Topiltzin, el gran sacerdote de Huitzilopochtli, detrás de él las tres sacerdotisas del fuego sagrado, con grandes sahumerios en las manos del que salían volutas de humo de copal, tras ellas Nahualcoatl y los aspirantes a la iniciación al sacerdocio y por último los sacerdotes de grados menores, a los lados del cortejo sonaban los timbales y el pueblo regocijado hacía rugir las caracolas marinas, los nuevos temiquiantilli iban al encuentro de su destino; el pueblo acompañó al cortejo hasta la salida del pueblo, de ahí el cortejo se encaminaría a la Santa Teotihuacán.         Bajo la custodia de Topiltzin, un hombrecillo pequeño, enjuto, de carnes flacas y arrugadas, de nariz aguileña y  pelo endurecido por la sangre de los sacrificios en él coagulada, que le hacía despedir un olor fétido a carroña y putrefacción, de mirada escrutadora y esquiva y, sonrisa sarcástica, inició Nahualcoatl sus estudios de la magia ceremonial Azteca, el manejo de los elementos y el orden de las ceremonias.

            Al llegar, fueron conducidos a la Ciudadela, encerrados en el túnel que de sur a norte se encuentra en la base del Templo de la tierra, el templo de Centeotl, ahí se encontraba la primera prueba, vencer a la tierra, vencer la tierra de sus propios cuerpos, vencer los deseos, vencer las pasiones bajas, vencer el hambre, vencer la sed; aprendería que de la tierra se producen frutos que alimentan tanto a hombres como a animales y frutos venenosos que pervierten o matan a los semejantes y a sí mismo; aprendería que su cuerpo podía producir frutos que alimentarían a sus semejantes o frutos aberrantes que les matarían, aprendería que de la tierra brotan plantas medicinales, aprendería que su cuerpo podía ser entrenado para curar a sus semejantes; aprendería que de la tierra brotan plantas aromáticas de perfumes gratos a los sentidos, aprendería por el trabajo corporal podía hacer que de su cuerpo brotaran perfumes de paz y armonía en los corazones de sus semejantes, suya era la elección, ser un constructor, o ser un destructor, pero sin duda alguna sería un sembrador, la cosecha sería de lo que sembrase.

            El humo del Copal elevaba su espíritu hasta Tonantzin, la diosa Madre y se sentía transportado a otros mundos durante sus meditaciones, sin embargo no dejaba de horrorizarse ante los ritos de sacrificios humanos, los dioses cada vez requerían mayor número de sacrificios y cada vez se hacía sentir más el poder de los sacerdotes que elegían a sus víctimas de acuerdo a sus propios intereses.

            Fue entrenado en las artes marciales Náhuatl, en la relajación del cuerpo, en el arte de la verdadera curación, en el manejo de los canales nerviosos, y en la armonía de los cuerpos que forman el cuerpo físico; al cabo de 39 meses lunares salió del subterráneo, un vigilante parado sobre el primer cuadrilátero sagrado encendió al ritmo de tunkules y caracolas una antorcha, en señal de que el candidato había salido vencedor en su primera prueba. La celebración duró tanto como los cinco días nefastos.           La noche del último día nefasto, la procesión recorrió la avenida entre la Ciudadela y el Templo de Quetzalcóatl el dios del aire, en cada cuadrilátero un vigilante con una antorcha encendida, al llegar al templo y a una señal todos los vigilantes a excepción del que se ubicaba en el cuadrilátero de la tierra apagaron sus antorchas.

            Nahualcoatl fue recibido por los sacerdotes de Quetzalcóatl.

            Aprendería los secretos de la respiración y la meditación; aprendería el arte de salir de su cuerpo para hablar con los dioses; conocería a los habitantes del aire y en medio de los huracanes y los ciclones de los pensamientos, venciendo el poder del aire les arrancaría el secreto de silenciar la mente. El elemento aire, como encargado del pensamiento y la palabra, inspiraría, aconsejaría y habría de agudizar su menteLa comunión con lo divino sucede cuando la energía condicionada, individual, y espontánea entra en la no-acción. Para que esto le suceda a nuestra mente condicionada deberá comprender sus propias limitaciones, volver al centro y relajarse en su propio ser, sin ningún deseo de alcanzar o de llegar a ser. Cuando la mente condicionada se relaja, hay silencio. Aprendió a abandonar las expectativas y los deseos, a pasar un poco de tiempo sentado y en silencio. Sentado con la columna y la cabeza en la vertical, respirando cómodamente y con gracia, con profundidad, y el cuerpo sentado, en relación con la tierra. Se sentaba con una relajada atención meditativa, durante horas. Sin rigidez, ni pasividad, sin modorra, ni pereza y cada fibra atenta, vibraba de frescura y de vigilante sensibilidad. Mantenía los ojos cerrados hasta que aprendió a tenerlos abiertos sin observar nada en particular. Permanecía en la dimensión del silencio, lugar, aislamiento, sin interferencias. Observaba el movimiento de la respiración, dónde y cómo la sentía.

            26 meses lunares vivió en el templo de Quetzalcóatl la meditación, la contemplación, pronto surtieron efectos que se tradujeron en dulces versos a la vida, a la naturaleza, al amor, y largas composiciones en manuscritos secretos donde empezó a consignar la sabiduría de las ciencias. Pero bien sabido es que todo dulce tiene su amargo, y así las dudas se cernían a su alrededor y la duda no permitía el descanso de la mente que infatigablemente buscaba la verdad a sus cuestionamientos.

            Al cabo de ese tiempo, salió del templo de Quetzalcóatl, dos vigilantes con una antorcha encendida en los cuadriláteros de la tierra y del aire   proclamaban al son de caracolas, tunkules y teponaxtles al vencedor del elemento aire, nuevamente durante los cinco días nefastos se realizó la celebración y al término de ellos se inició una nueva prueba.

            La noche del quinto día la procesión recorrió la calzada entre el templo de Quetzalcóatl al templo del agua, el templo de Tlaloc, en él aprendería los componentes del agua y el papel que esta desempeña en la economía de la vida animal, vegetal, mineral y espiritual de la Tierra.      Aprendería a dominar sus deseos, sentimientos y emociones, conocería a los habitantes del elemento agua y en medio del remolino y las corrientes de las emociones les arrebataría el secreto de la virtud. Tenía que iniciarse en el conocimiento de sus sentimientos, sus emociones, los sueños, el inconsciente y desde luego el más importante, el poder de la intuición, los deseos y temores ocultos en el fondo del lago del alma. Tenía que incursionar en la inspiración espiritual, la meditación, los estados de trance y la imaginación creativa, la literatura con los poemas del Rey Netzahualcóyotl a la cabeza, los cuentos y todas las manifestaciones del arte. 26 meses lunares después, la espiritualidad  había ganado nuevamente la partida, los sacerdotes en procesión retiraban a Nahualcoatl del templo de Tlaloc, un vigía en cada uno de los cuadriláteros de la tierra, el aire y el agua, anunciaban solemnemente, que un hombre había vencido ya a tres de los elementos.        Durante los cinco días nefastos se realizó la celebración, el júbilo del pueblo adivinaba que entre ellos se encontraba un elegido de los dioses y lo celebraba con júbilo y magnificencia.

            En la noche del quinto día la procesión marchó por la calzada del templo de Tlaloc al templo del fuego, el temible dios Xiuhtecuhtlitletl Tonacahtecuhtli, en él aprendería que no sólo se origina por la combustión o el frotamiento de los pedernales en la yesca, conocería el fuego que habita en el centro de la tierra, aprendería a conocer el fuego interno, el fuego de las pasiones, conocería de cerca la ira, la cólera, el egoísmo, la lujuria, y todos los elementos que como lenguas de fuego lamen el alma del hombre y le envilecen degradándole en la escala animal. Pero también aprendería la fuerza de la voluntad, la valentía, el coraje y la pasión por la vida, aprendería a enfrentar nuevos retos y a correr riesgos, aprendería a crear en su interior el fuego sagrado aquél que habría de guiarle en sus ratos de confusión.

            Al cumplirse los 13 meses del año lunar, salió en solemne procesión del templo del fuego, cuatro vigilantes con sus antorchas encendidas en cada uno de los cuadriláteros de la ciudadela anunciaban que del templo del fuego había emergido un semi-dios. Durante los días nefastos se celebró por el pueblo el triunfo de Nahualcoatl y en la noche del último el gran sacerdote en procesión guió a Nahualcoatl al templo de las mariposas, el templo de las flores volantes en libertad, EL TEMPLO DE LAS ALMAS.

            Durante 13 meses del año lunar, hizo una detallada recapitulación de todo lo vivido en los templos de los dioses de los elementos, a la vez recibía una instrucción secreta.     La noche del último día el gran sacerdote tomó de un brazo a Nahualcoatl y lo guió a la azotea del Templo, invocaron a los espíritus de la naturaleza, abrieron los brazos y se lanzaron al vacío, con rítmica lentitud el gran sacerdote y Nahualcoatl revoloteaban cual mariposas  en torno del Templo, luego lentamente fueron descendiendo al patio del santuario donde los sacerdotes y el pueblo los esperaban.             En cada cuadrilátero de la ciudadela un vigilante con su antorcha encendida y en alto, proclamaban al vencedor de la iniciación.

            Se acercaba la fiesta de la Gran Señora Tonantzin, el pueblo llevaba hasta su gruta ofrendas de frutos, flores, miel y copal, primicias de sus cosechas, mismas que dejaban a los pies de la Gran Madre de todos los Dioses, fiel representante de la Natura Naturans, Natura Naturante, Natura Naturata y, al igual que todo el pueblo, Nahualcoatl, el iniciado, Gran Sacerdote de Huitzilopochtli, en peregrinación, acudió ante la madre de todos los Dioses; su mente lacerada por las dudas, su alma flagelada por los sufrimientos del pueblo que tanto amaba, sojuzgado por el fanatismo y la superstición impuestos por los altivos sacerdotes de Huitzilopochtli y Coatlicue.

            Cumpliendo con la etiqueta ante los dioses, al entrar en la cueva se puso en cuclillas sobre sus talones, la felicitó por ser su día y puso a sus pies un rico presente de copal y tres flores de Jade. La madre Universal, siempre le había escuchado y, aprovechando la soledad del instante, se dispuso a hacerle saber sus pesares.

-           "...Madre, he puesto mi fe en tus hijos, los dioses, y en mi tribulación les he pedido me concedan determinación, fuerza, justicia y tolerancia, para encontrar la luz de la verdad, de la que ando en busca, pero no he sido escuchado, los dioses duermen en tanto la desesperación crece en mí...."

            La Madre Universal, Tonantzin, le respondió:

-           "...Hijo, cree en que lo que desees te lo has de procurar tu mismo, forjando con tus manos y tu cerebro el progreso y la felicidad que quieras disfrutar, debes sembrar y construir por ti mismo, que los dioses no lo harán por ti, la fe no es creer, la fe verdadera es crear con tu esfuerzo y sacrificio aquello que habrá de impulsar a tus hermanos, los hombres, a encontrar la verdadera luz..."

-           "...Madre, veo a mi pueblo sumido en la adoración fanática a los dioses, que cada vez exigen más sacrificios sangrientos, veo a mi pueblo temeroso de supersticiones absurdas que no les permite crecer en sabiduría, mientras que los sacerdotes, cada día, más gordos y altaneros les imponen fantásticas leyendas para atemorizarles y dominarles..."

-           "...Hijo mío, el día de la liberación llegará, ese día, los sacerdotes caerán estrepitosamente con sus ídolos falsos y sus altares chorreantes de sangre, para ello será requisito que los jóvenes, por su esfuerzo, por su convicción, seguros de sí mismos, conscientes del motor potente de sus energías, despierten de esa hipnosis que los mantiene en la flaqueza e impotencia. Entonces sabrán que sí tienen la energía, el bienestar, el saber y la belleza, que sólo les hace falta el esfuerzo para alcanzarlos, ese día, sus herramientas corporales, músculos, cerebro y corazón, henchidos de plenitud, de rectitud y de fortaleza, en perfecto equilibrio, permitirán que se manifieste su espíritu..."

-           "...Madre, deseo realizar una enérgica función volitiva para dirigir mis instintos y dominar mi destino, para crear en mi propio ser belleza y armonía, desarrollar equilibrio en mí mismo, para que mis facultades despierten dirigidas por mi razón y así poder irradiar hacia mis semejantes salud, alegría y prosperidad, compenetrado en los sufrimientos de la humanidad como si fuesen propios..."

-           "...Noble es tu meta, hijo mío, una meta de amor y, yo te aseguro que, aquel que haya amado como a sí mismo a sus semejantes, sólo con ello habrá cumplido toda la ley..."

-           "...Madre, ¿qué puedo hacer por mis hermanos?..."

-           "..Nada, hijo mío, el Único, en el que se haya el todo, está revestido de los principios que son su más pura esencia, de estos, hay tres básicos: la armonía, el orden y el equilibrio, ellos se encargarán de que los ríos tomen su cauce por la belleza y el amor.

L\    I\    F\
Xalapa, Enríquez, Ver., 4 de octubre de 2008, E\ V\


A\M\ SHUN KUGA
LA FE SIEMPRE CONFIA, LA ESPERANZA SIEMPRE INSISTE, EL AMOR SIEMPRE ES
FE NO ES CREER, FE ES CREAR
"¿Have you exercised your obligations today?"
"¿Vous avez exercé vos serments aujourd'hui?"
"¿Has practicado tus juramentos hoy?"
Canticum graduum David ecce quam bonum et quam decorum habitare fratres in uno
Sicut unguentum optimum in capite quod descendit in barbam, barbam Aaron quod descendit super oram vestimentorum eius. Sicut ros Hermon qui descendit super montana Sion quoniam ibi mandavit Dominus benedictionem vitam usque in aeternum

miércoles, 19 de agosto de 2015

ISABEL ALLENDE

ISABEL ALLENDE
Es una conocida escritora y dramaturga chilena. Está considerada la más popular novelista iberoamericana. Ha vendido más de 35 millones de ejemplares y su trabajo ha sido traducido a más de 27 idiomas.
UNA NARRACION AL ESTILO DE LA
ESCRITORA ISABEL ALLENDE. EL SEXO POR ISABEL ALLENDE Mi vida sexual comenzó temprano, más o menos a los cinco años, en el kindergarten de las monjas ursulinas, en Santiago de Chile.
Supongo que hasta entonces había permanecido en el limbo de la inocencia, pero no tengo recuerdos de aquella prístina edad anterior al sexo. Mi primera experiencia consistió en tragarme casualmente una pequeña muñeca de plástico. -Te crecerá adentro, te pondrás redonda y después te nacerá un bebé - me explicó mi mejor amiga, que acababa de tener un hermanito. ¡Un hijo! Era lo último que deseaba.
Siguieron
Me vi cogida de un brazo y llevada por el aire hasta la oficina de la Madre Superiora. Así comenzó mi horror por las muñecas y mi curiosidad por ese asunto misterioso cuyo solo nombre era impronunciable: sexo. Las niñas de mi generación carecíamos de instinto sexual, eso lo inventaron Master y Johnson mucho después. Sólo los varones padecían de ese mal que podía conducirlos al infierno y que hacía de ellos unos faunos en potencia durante todas sus vidas.
Cuando una hacía alguna pregunta escabrosa, había dos tipos de respuesta, según la madre que nos tocara en suerte.
La explicación tradicional era la cigüeña que venía de París y la moderna era sobre flores y abejas. Mi madre era moderna, pero la relación entre el polen y la muñeca en mi barriga me resultaba poco clara.
A los siete años me prepararon para la Primera Comunión. Antes de recibir la hostia había que confesarse. Me llevaron a la iglesia, me arrodillé detrás de una cortina de felpa negra y traté de recordar mi lista de pecados, pero se me olvidaron todos.
En medio de la oscuridad y el olor a incienso escuché una voz con acento de Galicia. -¿Te has tocado el cuerpo con las manos? -Sí, padre. -¿A menudo, hija? -Todos los días... -¡Todos los días! ¡Esa es una ofensa gravísima a los ojos de Dios, la pureza es la mayor virtud de una niña, debes prometer que no lo harás más! Prometí, claro, aunque no imaginaba cómo podría lavarme la cara o cepillarme los dientes sin tocarme el cuerpo con las manos. (Este traumático episodio me sirvió para 'Eva Luna', treinta y tantos años más tarde. Una nunca sabe para qué se está entrenando.)
Nací al sur del mundo, durante la Segunda Guerra Mundial en el seno de una familia emancipada e intelectual en algunos aspectos y casi paleolítica en otros. Me crié en el hogar de mis abuelos, una casa estrafalaria donde deambulaban los fantasmas invocados por mi abuela con su mesa de tres patas. Vivían allí dos tíos solteros, un poco excéntricos, como casi todos los miembros de mi familia. Uno de ellos había viajado a la India y le quedó el gusto por los asuntos de los fakires, andaba apenas cubierto por un taparrabos recitando los 999 nombres de Dios en sánscrito.
El otro era un personaje adorable, peinado como Carlos Gardel y amante apasionado de la lectura. (Ambos sirvieron de modelos-algo exagerados, lo admito- para Jaime y Nicolás en 'La casa de los espíritus'.) La casa estaba llena de libros, se amontonaban por todas partes, crecían como una flora indomable, se reproducían ante nuestros ojos.
Nadie censuraba o guiaba mis lecturas y así leí al Marqués de Sade, pero creo que era un texto muy avanzado para mi edad; el autor daba por sabidas cosas que yo ignoraba por completo, me faltaban referencias elementales. El único hombre que había visto desnudo era mi tío, el fakir, sentado en el patio contemplando la luna y me sentí algo defraudada por ese pequeño apéndice que cabía holgadamente en mi estuche de lápices de colores. ¿Tanto alboroto por eso? A los once años yo vivía en Bolivia. Mi madre se había casado con un diplomático, hombre de ideas avanzadas, que me puso en un colegio mixto. Tardé meses en acostumbrarme a convivir con varones, andaba siempre con las orejas rojas y me enamoraba todos los días de uno diferente.
Los muchachos eran unos salvajes cuyas actividades se limitaban al fútbol y las peleas del recreo, pero mis compañeras estaban en la edad de medirse el contorno del busto y anotar en una libreta los besos que recibían. Había que especificar detalles: quién, dónde, cómo. Había algunas afortunadas que podían escribir:' Felipe, en el baño, con lengua.'
Yo fingía que esas cosas no me interesaban, me vestía de hombre y me trepaba a los árboles para disimular que era casi enana y menos sexy que un pollo. En la clase de biología nos enseñaban algo de anatomía y el proceso de fabricación de los bebés, pero era muy difícil imaginarlo. Lo más atrevido que llegamos a ver en una ilustración fue una madre amamantando a un recién nacido. De lo demás no sabíamos nada y nunca nos mencionaron el placer, así es que el meollo del asunto se nos escapaba ¿por qué los adultos hacían esa cochinada? La erección era un secreto bien guardado por los muchachos, tal como la menstruación lo era por las niñas. La literatura me parecía evasiva y yo no iba al cine, pero dudo que allí se pudiera ver algo erótico en esa época. Las relaciones con los muchachos consistían en empujones, manotazos y recados de las amigas: dice el Keenan que quiere darte un beso, dile que sí pero con los ojos cerrados, dice que ahora ya no tiene ganas, dile que es un estúpido, dice que más estúpida eres tú y así nos pasábamos todo el año escolar.
La máxima intimidad consistía en masticar por turnos el mismo chicle. Una vez pude luchar cuerpo a cuerpo con el famoso Keenan, un pelirrojo a quien todas las niñas amábamos en secreto. Me sacó sangre de narices, pero esa mole pecosa y jadeante aplastándome contra las piedras del patio, es uno de los recuerdos más excitantes de mi vida. En otra ocasión me invitó a bailar en una fiesta. A La Paz no había llegado el impacto del rock que empezaba a sacudir al mundo, todavía nos arrullaban Nat King Cole y Bing Crosby (¡Oh, Dios! ¿Era eso la prehistoria? ). Se bailaba abrazados, a veces chic-to-chic, pero yo era tan diminuta que mi mejilla apenas alcanzaba la hebilla del cinturón de cualquier joven normal. Keenan me apretó un poco y sentí algo duro a la altura del bolsillo de su pantalón y de mis costillas. Le di unos golpecitos con las puntas de los dedos y le pedí que se quitara las llaves, porque me hacían daño.
Salió corriendo y no regresó a la fiesta. Ahora, que conozco más de la naturaleza humana, la única explicación que se me ocurre para su comportamiento es que tal vez no eran las llaves. En 1956 mi familia se había trasladado al Líbano y yo había vuelto a un colegio de señoritas, esta vez a una escuela inglesa cuáquera, donde el sexo simplemente no existía, había sido suprimido del universo por la flema británica y el celo de los predicadores. Beirut era la perla del Medio Oriente.
En esa ciudad se depositaban las fortunas de los jeques, había sucursales de las tiendas de los más famosos modistos y joyeros de Europa, los Cadillac con ribetes de oro puro circulaban en las calles junto a camellos y mulas. Muchas mujeres ya no usaban velo y algunas estudiantes se ponían pantalones, pero todavía existía esa firme línea fronteriza que durante milenios separó a los sexos. La sensualidad impregnaba el aire, flotaba como el olor a manteca de cordero, el calor del mediodía y el canto del muecín convocando a la oración desde el alminar. El deseo, la lujuria, lo prohibido...
Las niñas no salían solas y los niños también debían cuidarse.
Mi padrastro les entregó largos alfileres de sombrero a mis hermanos, para que se defendieran de los pellizcos en la calle. En el recreo del colegio pasaban de mano en mano foto-novelas editadas en la India con traducción al francés, una versión muy manoseada de 'El amante de Lady Chatterley' y pocket-books sobre las orgías de Calígula. Mi padrastro tenía 'Las 'Mil y Una Noches' bajo llave en su armario, pero yo descubrí la manera de abrir el mueble y leer a escondidas trozos de esos magníficos libros de cuero rojo con letras de oro.
Me zambullí en el mundo sin retorno de la fantasía, guiada por huríes de piel de leche, genios que habitaban en las botellas y príncipes dotados de un inagotable entusiasmo para hacer el amor. Todo lo que había a mi alrededor invitaba a la sensualidad y mis hormonas estaban a punto de explotar como granadas, pero en Beirut vivía prácticamente encerrada. Las niñas decentes no hablaban siquiera con muchachos, a pesar de lo cual tuve un amigo, hijo de un mercader de alfombras, que me visitaba para tomar Coca-Cola en la terraza.
Era tan rico, que tenía motoneta con chófer. Entre la vigilancia de mi madre y la de su chófer, nunca tuvimos ocasión de estar solos. Yo era plana. Ahora no tiene importancia, pero en los cincuenta eso era una tragedia, los senos eran considerados la esencia de la feminidad. La moda se encargaba de resaltarlos: sweater ceñido, cinturón ancho de elástico, faldas infladas con vuelos almidonados. Una mujer pechugona tenía el futuro asegurado. Los modelos eran Jane Mansfield, Gina Lollobrigida, Sofía Loren. Qué podía hacer una chica sin pechos? Ponerse rellenos. En 1958 el Líbano estaba amenazado por la guerra civil.
Después de la crisis del Canal de Suez se agudizaron las rivalidades entre los sectores musulmanes, inspirados en la política pan arábiga de Gamal Abder Nasser, y el gobierno cristiano. El Presidente Camile Chamoun pidió ayuda a Eisenhower y en julio desembarcó la VI Flota norteamericana. De los portaaviones desembarcaron cientos de marines bien nutridos y ávidos de sexo. Los padres redoblaron la vigilancia de sus hijas, pero era imposible evitar que los jóvenes se encontraran. Me escapé del colegio para ir a bailar con los yanquis. Experimenté la borrachera del pecado y del rockn'roll. Por primera vez mi escaso tamaño resultaba ventajoso, porque con una sola mano los fornidos marines podían lanzarme por el aire, darme dos vueltas sobre sus cabezas rapadas y arrastrarme por el suelo al ritmo de la guitarra frenética de Elvis Presley. Entre dos volteretas recibí el primer beso de mi carrera y su sabor a cerveza y a Ketchup me duró dos años. Los disturbios en el Líbano obligaron a mi padrastro a enviar a los niños de regreso a Chile. Otra vez viví en la casa de mi abuelo.
A los quince años, cuando planeaba meterme a monja para disimular que me quedaría solterona, un joven me distinguió por allí abajo, sobre el dibujo de la alfombra, y me sonrió. Creo que le divertía mi aspecto. Me colgué de su cintura y no lo solté hasta cinco años después, cuando por fin aceptó casarse conmigo.
La píldora anticonceptiva ya se había inventado, pero en Chile todavía se hablaba de ella en susurros. Se suponía que el sexo era para los hombres y el romance para las mujeres, ellos debían seducirnos para que les diéramos la prueba de amor' y nosotras debíamos resistir para llegar 'puras' al matrimonio, aunque dudo que muchas lo lograran. No sé exactamente cómo tuve dos hijos. Y entonces sucedió lo que todos esperábamos desde hacía varios años. La ola de liberación de los sesenta recorrió América del Sur y llegó hasta ese rincón al final del continente donde yo vivía. Arte pop, mini-falda, droga, sexo, bikini y los Beatles. Todas imitábamos a Brigitte Bardot, despeinada, con los labios hinchados y una blusita miserable a punto de reventar bajo la presión de su feminidad.
De pronto un revés inesperado: se acabaron las exuberantes divas francesas o italianas, la moda impuso a la modelo inglesa Twiggy, una especie de hermafrodita famélico. Para entonces a mí me habían salido pechugas, así es que de nuevo me encontré al lado opuesto del estereotipo. Se hablaba de orgías, intercambio de parejas, pornografía. Sólo se hablaba, yo nunca las vi. Los homosexuales salieron de la oscuridad, sin embargo yo cumplí 28 años sin imaginar cómo lo hacen.
Surgieron los movimientos feministas y tres o cuatro mujeres nos sacamos el sostén, lo ensartamos en un palo de escoba y salimos a desfilar, pero como nadie nos siguió, regresamos abochornadas a nuestras casas. Florecieron los hippies y durante varios años anduve vestida con harapos y abalorios de la India. Intenté fumar mariguana pero después de aspirar seis cigarros sin volar ni un poco, comprendí que era un esfuerzo inútil. Paz y amor. Sobre todo amor libre, aunque para mí llegaba tarde, porque estaba irremisiblemente casada.
Mi primer reportaje en la revista donde trabajaba fue un escándalo. Durante una cena en casa de un renombrado político, alguien me felicitó por un artículo de humor que había publicado y preguntó si no pensaba escribir algo en serio. Respondí lo primero que me vino a la mente: sí, me gustaría entrevistar a una mujer infiel. Hubo un silencio gélido en la mesa y luego la conversación derivó hacia la comida. Pero a la hora del café la dueña de casa -treinta y ocho años, delgada, ejecutiva en una oficina gubernamental, traje Chanel- me llevó aparte y me dijo que sí le juraba guardar el secreto de su identidad, ella aceptaba ser entrevistada.
Al día siguiente me presenté en su oficina con una grabadora.
Me contó que era infiel porque disponía de tiempo libre después de almuerzo, porque el sexo era bueno para el ánimo, la salud y la propia estima y porque los hombres no estaban tan mal, después de todo. Es decir, por las mismas razones de tantos maridos infieles, posiblemente el suyo entre ellos. No estaba enamorada, no sufría ninguna culpa, mantenía una discreta garçonière que compartía con dos amigas tan liberadas cómo ella
Mi conclusión, después de un simple cálculo matemático, fue que las mujeres son tan infieles como los hombres, porque sino ¿con quién lo hacen ellos? No puede ser solo entre ellos o todos siempre con el mismo puñado de voluntarias. Nadie perdonó el reportaje, como tal vez lo hubieran hecho si la entrevistada tuviera un marido en silla de ruedas y un amante desesperado. El placer sin culpa ni excusas resultaba inaceptable en una mujer.
A la revista llegaron cientos de cartas insultándonos. Aterrada, la directora me ordenó escribir un artículo sobre 'la mujer fiel'. Todavía estoy buscando una que lo sea por buenas razones. Eran tiempos de desconcierto y confusión para las mujeres de mi edad. Leíamos el Informe Kinsey, el Kamasutra y los libros de las feministas norteamericanas, pero no lográbamos sacudirnos la moralina en que nos habían criado
Los hombres todavía exigían lo que no estaba dispuestos a ofrecer, es decir, que sus novias fueran vírgenes y sus esposas castas. Las parejas entraron en crisis, casi todas mis amistades se separaron.
En Chile no hay divorcio, lo cual facilita las cosas, porque la gente se separa y se junta sin trámites burocráticos. Yo tenía un buen matrimonio y drenaba la mayor parte de mis inquietudes en mi trabajo. Mientras en la casa actuaba como madre y esposa abnegada, en la revista y en mi programa de televisión aprovechaba cualquier excusa para hacer en público lo que no me atrevía a hacer en privado, por ejemplo, disfrazarme de corista, con plumas de avestruz en el trasero y una esmeralda de vidrio pegada en el ombligo. En 1975 mi familia y yo abandonamos Chile, porque no podíamos seguir viviendo bajo la dictadura del General Pinochet. El apogeo de la liberación sexual nos sorprendió en Venezuela, un país cálido, donde la sensualidad se expresa sin subterfugios.
En las playas se ven machos bigotudos con unos bikinis diseñados para resaltar lo que contienen. Las mujeres más hermosas del mundo (ganan todos los concursos de belleza), caminan por la calle buscando guerra, al son de una música secreta que llevan en las caderas.
En la primera mitad de los 80 no se podía ver ninguna película, excepto las de Walt Disney, sin que aparecieran por lo menos dos criaturas copulando. Hasta en los documentales científicos había amebas o pingüinos que lo hacían. Fui con mi madre a ver 'El Imperio de los Sentidos' y no se inmutó.
Mi padrastro les prestaba sus famosos libros eróticos a los nietos, porque resultaban de una ingenuidad conmovedora comparados con cualquier revista que podían comprar en los kioscos. Había que estudiar mucho para salir airosa de las preguntas de los hijos (mamá ¿qué es pedofilia?) y fingir naturalidad cuando las criaturas inflaban condones y los colgaban como globos en las fiestas de cumpleaños. Ordenando el closet de mi hijo adolescente encontré un libro forrado en papel marrón y con mi larga experiencia adiviné el contenido antes de abrirlo.
No me equivoqué, era uno de esos modernos manuales que se cambian en el colegio por estampas de futbolistas.
Al ver a dos amantes frotándose con mousse de salmón me di cuenta de todo lo que me había perdido en la vida. ¡Tantos años cocinando y desconocía los múltiples usos del salmón! ¿En que habíamos estado mi marido y yo durante todo ese tiempo? Ni siquiera teníamos un espejo en el techo del dormitorio.
Decidimos ponernos al día, pero después de algunas contorsiones muy peligrosas -como comprobamos más tarde en las radiografías de columna- amanecimos echándonos linimento en las articulaciones, en vez de mousse en el punto G. Cuando mi hija Paula terminó el colegio entró a estudiar Psicología con especialización en sexualidad humana. Le advertí que era una imprudencia, que su vocación no sería bien comprendida, no estábamos en Suecia. Pero ella insistió. Paula tenia un novio siciliano cuyos planes eran casarse por la iglesia y engendrar muchos hijos, una vez que ella aprendiera a cocinar pasta. Físicamente mi hija engañaba a cualquiera, parecía una virgen de Murillo, grácil, dulce, de pelo largo y ojos lánguidos, nadie imaginaría que era experta en esas cosas.
En medio del Seminario de Sexualidad yo hice un viaje a Holanda y ella me llamó por teléfono para pedirme que le trajera cierto material de estudio. Tuve que ir con una lista en la mano a una tienda en Ámsterdam y comprar unos artefactos de goma rosada en forma de plátanos. Eso no fue lo más bochornoso. Lo peor fue cuando en la aduana de Caracas me abrieron la maleta y tuve que explicar que no eran para mí, sino para mi hija.
Paula empezó a circular por todas partes con una maleta de juguetes pornográficos y el siciliano perdió la paciencia. Su argumento me pareció razonable: no estaba dispuesto a soportar que su novia anduviera midiéndole los orgasmos a otras personas. Mientras duraron los cursos, en casa vimos videos con todas las combinaciones posibles: mujeres con burros, parapléjicos con sordomudas, tres chinas y un anciano, etc.
Venían a tomar el té transexuales, lesbianas, necrofílicos, onanistas, y mientras la virgen de Murillo ofrecía pastelitos, yo aprendía cómo los cirujanos convierten a un hombre en mujer mediante un trozo de tripa.
La verdad es que pasé años preparándome para cuando nacieran mis nietos. Compré botas con tacones de estilete, látigos de siete puntas, muñecas infladas con orificios practicables y bálsamos afrodisíacos, aprendí de memoria las posiciones sagradas del erotismo hindú y cuando empezaba a entrenar al perro para fotos artísticas, apareció el Sida y la liberación sexual se fue al diablo. En menos de un año todo cambió. Mi hijo Nicolás ya se cortó los mechones verdes que coronaban su cabeza, se quitó sus catorce alfileres de las orejas y decidió que era más sano vivir en pareja monogámica. Paula abandonó la sexología, porque parece que ya no era rentable, y en cambio se propuso hacer una maestría en educación cognoscitiva y aprender a cocinar pasta con la esperanza de encontrar otro novio.
Lo encontró, se casaron y luego vino la muerte y se la llevó, pero esa es otra historia. Yo compré ositos de peluche para los futuros nietos, me comí­ la mousse de salmón y ahora cuido mis flores y mis abejas. Isabel Allende

martes, 18 de agosto de 2015

Los ritos y la liturgia

Los ritos y la liturgia

 Por el Q:. H:. Ernesto Márquez Marín, Or:. de Antimano, Venezuela

LOS RITOS: Cuando se habla de rituales, automáticamente asociamos esta palabra con el aspecto religioso. Sin embargo, este conjunto de costumbres siempre han acompañado al ser humano en todas las etapas de su vida.

Independiente de la religión; se siguen rituales al nacer, al crecer, al levantarnos por la mañana, al terminar el día, al relacionarnos con nuestra familia y la sociedad, y hasta en el momento de la muerte. En una fiesta de cumpleaños cuando llevan el pastel a la mesa, con las velas encendidas, todos cantamos espontáneamente, “El Cumpleaños Feliz”. Todos saben las palabras y la melodía y todos los invitados cantan juntos. Antes de un partido de fútbol, nos paramos y cantamos el Himno Nacional. Cuando nos presentan a otra persona por primera vez extendimos la mano; con un amigo de corazón ofrecemos un abrazo. En una reunión de los Niños Exploradores (Boy Scout) o del Concilio de la Ciudad con Niños Exploradores presentes, nos paramos para la presentación de la bandera y la recitación de la Promesa de Fidelidad. Cuando nos gusta un discurso, presentación o canción, aplaudimos. ¡Si nos gusta mucho, aplaudimos mucho! Estos son ritos muy conocidos. No los aprendemos de libros, los aprendemos al hacerlos. Comprendemos su sentido porque las acciones se explican por sí mismas. Los ritos permiten que las reuniones de grupos de personas, sean de dos o tres, o de dos o tres mil o de dos o trescientos miles de personas actúen de manera mutuamente reconocible. Aprendemos los ritos al repetirlos y nos dirigen a actuar juntos para propósitos determinados: una fiesta de cumpleaños, un entierro, una boda, una competición atlética, una celebración civil, una cena pública o la celebración de la Eucaristía en la Iglesia Católica. Creencias, rituales y preceptos de carácter moral, en estrecha relación como aspectos de una misma realidad, están en el meollo de toda religión. Las creencias pertenecen al ámbito del pensamiento y en muchas culturas en función de ellas se ha desarrollado la propia visión del mundo. Los rituales -de adoración, petición, sacrificios y ofrecimientos a los seres divinos-, son acciones que se practican en determinados tiempos y lugares. Los preceptos o mandamientos se dirigen a establecer un orden moral y asimismo a normar los actos rituales. Los rituales, aunque también ostentan estructuras y ordenamientos que deben aprenderse y atenderse, rebasan lo meramente conceptual y constituyen manifestaciones de la religiosidad. Las formas más íntimas de esas manifestaciones pueden identificarse en los actos personales de oración, sacrificio y adoración practicados en el hogar o en otros lugares, incluyendo las escuelas y los templos. Desprovistos en general tales actos de solemnidad, muchos de ellos se producen de acuerdo con ciertas normas y en determinados momentos. Como ejemplo pueden aducirse las oraciones y ofrecimientos que en el seno de la familia se hacen al levantarse, al tomar los alimentos y al acostarse. Los nuevos rituales son tan antiguos como el mundo, pues contienen el esoterismo magia del viejo Egiptode los faraones, tantrismo oculto en el fondo mismo del arca de la ciencia, magismo cristico trascendental, divinal. En vano los profanos y profanadores intentaran burlarse de los dioses santos, en realidad esas deidades no solamente gobernaron al mundo en tiempos más felices, sino que además se expresan litúrgicamente para bien de nuestros neófitos en esta hora crucial de crisis mundial y banca rota de todos los principios éticos. Cuando la humanidad abandono el culto a los dioses santos cayo en el materialismo grosero de esta espantosa era. Nosotros los masones, nos adelantamos en el tiempo invocando a esos seres inefables durante los trabajos litúrgicos mágicos esotéricos, que tan indispensables son para nuestra superación espiritual. Incuestionablemente los guardianes de la esfinge elemental del desierto, nos vigilan en estos momentos, cuando con tanto amor hemos condensado la sabiduría de los antiguos tiempos ritualizando. Cada ritual es unacatedral para la conciencia; que se explica a través del lenguaje alegórico, simbólico y místico en liturgia. El sistema ritualistico en el fondo es didáctico y dialéctico; se trata de una didáctica trascendental que se fundamenta siempre en la lógica superior, esta ultima en si misma es desconocida por los secuaces de la lógica formal. Sin embargo en forma enfática afirmaremos que la lógica superior trasciende de los meros formulismos intelectivos de la lógica formal y de la lógica dialéctica, quedando estas ultimas, reducidas en ultimo instante a vana palabrería insustancial de charla ambigua. Así pues los rituales poseen fundamentos logísticos trascendentales, que incuestionablemente vienen a dar paso a los fundamentos psicológicos ritualisticos. Es claro que mediante el ritual, los átomos de altísimo voltaje descienden del mundo del logo solar para acumularse en el pan y en el vino de la transubstanciación. Los devotos al comer el pan y beber el vino, llevan a su organismo tales átomos de extraordinario esplendor. Los rituales, son un conjunto de textos que guardan concordancias armoniosas, entre la palabra del oficiante y las combinaciones de letras o vocales, que producen sonidos o vibraciones, que atraen corrientes bioelectromagnéticas, para estimular o impactar las células, moléculas, átomos de los participantes al culto, y que en definitiva, los comunica de un mundo inferior a mundos superiores de conciencia. En los rituales transmutamos las energías que circulan por todo nuestro organismo, sublimándolas hasta el cerebro y corazón. Los Ritos nos auxilian, nos instruyen, nos iluminan y así marchamos hacia la autorrealización intima del ser. Cuando ritualizamos y vocalizamos los mantrams secretos, se hace presente todo el poder de la naturaleza divina, y aparece la ayuda del poder sagrado para sublimar la energía hasta el cerebro y corazón, esta es la seminización del cuerpo del alma y del espíritu. Los rituales con sus invocaciones mántricas son una poderosa ayuda en el trabajo de la transformación del ser humano. Aprendemos cómo participar en las ceremonias masónicas al hacer las acciones vez tras vez. Los ritos nos dan señales direccionales para celebrar estas ceremonias juntos como el pueblo del G.·.A.·.D.·.U.·.
Los Ritos para nuestra Institución Masónica, se encuentran en los Rituales de Grado, conformes al ordenamiento legal vigente y aprobación del Congreso Masónico Venezolano. Indudablemente al G.·.A.·.D.·.U.·. se le encuentra en la liturgia, en el camino místico litúrgico, en la vía angosta estrecha y difícil que con tanto énfasis indicara siempre la liturgia. LA LITURGIA: La liturgia es vida, y la vida no es para definirse, sino para experimentarse. La liturgia, antes de ser una ciencia, fue una vivencia de la comunidad, un intercambio de vida entre el Creador y su pueblo. La palabra LITURGIA viene de un vocablo GRIEGO (leitourgia) originalmente el término indicaba la obra, la acción o la iniciativa tomada libre y personalmente por una persona privada (individuo o familia) en favor del pueblo, del barrio, de la ciudad o del Estado. Los griegos llamaban liturgia a la obra que un grupo o una persona hace en beneficio del pueblo, sea periódica o extraordinaria (como liberar esclavos, prestar un servicio público, hacer un favor comunitario, etc.). Estas obras son parte esencial de la democracia e indicaba también las funciones públicas en el campo político y técnico: servicio militar, ocupación de esclavos, agricultura, etc. Los análisis de la FORMA y del FONDO de la liturgia constituyen lo que se llama LA LITURGICA. Esta misma no es capaz, por sí misma de agotar el sentido completo de la Liturgia. Porque la Liturgia moviliza todas las facultades del hombre, tanto psicosomáticas como espirituales, y porque la Liturgia no se agota en las Rúbricas, ni en su Teología, éstos son solamente medios del ejercicio y llegan a ser Liturgia en la medida en que son realizados oportunamente por aquello y por aquellos a los cuales han sido instituidos. Se trata de una obra espiritual: relación entre el Creador y el hombre, la Liturgia es un punto de convergencia entre dos teologías, la “especulativa” y la “mística”. Entre el Absoluto que se revela condescendiendo y la criatura que se ilumina Elevándose. En la Biblia, versión de los LXX, en el antiguo testamento, la palabra liturgia designa en su mayoría el culto externo que los sacerdotes y levitas ofrecen en el templo, sobre todo los sacrificios (Ex 27,19; 28,35.43; Nm 4,3; 31,33.39; 1Cro 23-28) en oposición al culto espiritual que pedían los profetas. Por tanto, la liturgia es una función pública y solemne realizada por quienes están revestidos de poder. En la traducción Griega del Antiguo Testamento (AT) llamada de los LXX, Liturgia indicaba siempre, sin excepción, el servicio religioso hecho por los Levitas a Yahvé, primero en la TIENDA y luego en el TEMPLO DE JERUSALEN. Era un culto público, distinto del privado, a éste en la traducción de los LXX se refería principalmente con los términos de LATRIA o DULIA. La Liturgia es ante todo MISTERIO y ORACION, es decir VIDA TEANTROPICA y OPERACION SACRAMENTAL. El objeto de la Liturgia es poner en práctica el misterio revelado del G.·.A.·.D.·.U.·.
El modo OPERATIVO de la Liturgia es concretamente aquel que consiste en PARTICIPAR EN EL MISTERIO. La liturgia le recibe y le confiesa en sus diversos aspectos. Ella pide que el Misterio se realice para cada uno de los Miembros de la asamblea de la acción litúrgica, para el conjunto de la logia masónica y para el Universo. Ella conmemora, contempla y reactualiza las etapas de la revelación. Ella bendice y santifica a los hombres y a las cosas, al espacio y al tiempo. Ella proclama la Palabra Divina, hace aparecer la enseñanza; medita ésta y exhorta a los participantes a cumplir con los preceptos. Ella se une a la alabanza y a la oración de los Seres incorporales, une el cielo y la tierra haciendo descender aquél y subir a ésta; exorciza los demonios. Ella une al G.·.A.·.D.·.U.·. y al hombre. La Liturgia es por tanto MISTERICA POR NATURALEZA, cuyos componentes esenciales son: · La existencia de un acontecimiento primordial de Purificación. · La presencia del mismo acontecimiento por medio de un rito. · Gracias a su presencia ritual cada hombre en cada tiempo actúa como propio el acontecimiento primordial de Purificación. La liturgia es la acción ritual de la obra del G.·.A.·.D.·.U.·., o sea, es la presencia, bajo el velo de los símbolos ysimbología masónica. En ella los signos sensibles significan y realizan la perfección del hombre y su mundo suprafisico. Los ritos simbólicos son lo que para el G.·.A.·.D.·.U.·. era su humanidad, ahora con la mediación del rito se le comunica, para que se asocie a Él, a toda la comunidad masónica. Resumiendo y buscando una definición de Liturgia, y luego de haber comprendido lo anteriormente expuesto,podemos decir: “La Liturgia es una acción sagrada a través de la cual, con un rito, en la Logia Masónica y mediante la celebración de ceremonias, se ejerce y continúa la obra del G.·.A.·.D.·.U.·., es decir, la búsqueda de la perfección de los hombres, para la gloria del Gran Arquitecto”. Asumiendo todo lo anterior podemos decir que FORMAR LITURGICAMENTE nunca es entendido sólo como un conjunto de conocimientos sobre la liturgia, sino que afecta también a la espiritualidad de los iniciados y a su participación en la vida. La Liturgia es acción porque se presencializa y actualiza el Misterio. Todo acto litúrgico es acción simbólica.
En él se RE-PRESENTA (actuación donde se tiene que saber actuar, drama, arte que se aprende) el hecho de iluminación, purificación, intercomunión, perdón y paz, De allí que el ACTOR o SUJETO visible de la Liturgia es la Logia, aunque jerárquicamente constituida, es la forma exterior y sensible del culto, es decir el conjunto de ceremonias y ritos. Es un Misterio, acción ritual de la obra redentora del G.·.A.·.D.·.U.·. presente y operante en los símbolos. Podemos sacar algunas conclusiones sobre “liturgia”: · Primera: el carácter comunitario de la liturgia. La liturgia es una acción y función de todo el pueblo del G.·.A.·.D.·.U.·. · Segunda: su carácter de acción: La liturgia pertenece al orden del hacer. · Tercera: la liturgia tiene un carácter sagrado, por consiguiente, siempre pueden descubrirse nuevas dimensiones. · Cuarta: su dinamismo. No es algo estático, sino acomodado a los tiempos y problemas teológicos y pastorales, y cada vez más profundizado. Vamos a concluir diciendo que: · La liturgia es acción, supone salir de la pasividad, con creatividad y movimiento, exige actuación de los actores. · La acción litúrgica tiene carácter simbólico-ritual; es decir, el sistema expresivo debe impactar y hablar por sí mismo sin necesidad de explicaciones verbales. · Tiene una estructura sacramental, es decir, una parte visible y otra invisible. Los contenidos invisibles que nos llegan a través de la celebración son: nuestra participación en el culto, y, por tanto, la realización de un momento más en la Historia de la Salvación. Por tanto el único medio para comprender verdaderamente la liturgia es tomar personalmente, parte en esa acción con el conjunto de todos nuestros QQ.·. HH.·., vivirla, ser liturgo, es decir ejercer el ministerio del culto. La acción Litúrgica es la de toda la asamblea que representa al pueblo del G.·.A.·.D.·.U.·, en las dimensiones de su estructura jerárquica. Recordemos que todo masón es iniciado y ungido por la ceremonia de iniciación a la dignidad de miembro de la “comunidad masónica” y una de cuyas funciones principales es precisamente la acción Litúrgica. RELACIÓN ENTRE RITUALES Y LITURGIA Los ritos son esenciales para la Liturgia. La liturgia siempre implica una obra, algo hecho y experimentado. Los ritos son la acción repetida en señales. Rito es lo que HACEMOS al celebrar una ceremonia. No es lo mismo hablar de rituales que de liturgia. La liturgia es la manifestación pública de la fe de una comunidad en algo que cree, a través de determinadas acciones o actividades. Pero cuando se vive de “labios para afuera”, sin conocerla plenamente, interiorizarla, asimilarla, sentirla ni apreciarla, se convierte en un ritual. Los rituales son cuestiones mecánicas con algunos simbolismos, pero sin ningún contenido ni influencia en la vida de las personas que los practican. Quiero terminar este trabajo proclamando, lo siguiente: ” Volquemos nuestras miradas sobre nuestras celebraciones, busquemos dos o tres caminos para sostener lo ya alcanzado y busquemos juntos también dos o tres caminos que hay que ir empezando a transitar para poder lograr una celebración litúrgica como se ha profundizado en este trabajo, entendiendo finalmente por liturgia, el trabajo de corazón que nos envuelve en su totalidad y donde debemos preguntarnos… ¿Que es lo que mas disfrutamos de ella? “.

Nuestro Templo Esotérico

Nuestro Templo Esotérico

 La Masonería es una escuela de autorrealización y un medio de servir al mundo, irradia un espíritu filosófico-moral y lleva impreso un sello de antigüedad remota, lo cual le aseguró el respeto y la veneración de casi todos los pueblos de la tierra.
Proclama la existencia de un principio creador el G.·. A.·. D.·. U.·., el amor a la humanidad y la fraternidad universal, basado en principios fundamentales de tolerancia mutua, respeto a si mismo y a los demás, y libertad absoluta de pensamiento y conciencia, y se ha constituido en fuente de energía y luz sobre los seres de la tierra.
Posee un ritual y toda una simbología universal de expresión y de enseñanza, y bajo un velo metafísico se perpetua y se encuentra el significado del filosófico de la Institución, y a través de la Iniciación se educa y canalizan las aptitudes y condiciones morales del hombre, acrecienta sus fuerzas, y da valor, uniéndolos por el secreto del juramento de principios inmutables.
Adoptó desde su origen las fórmulas iniciadoras de los tres grados simbólicos establecidos por Zaratustra para la recepción de los Magos, y la iniciación será siempre una de las claves de la Bóveda del templo.
Y si los hipócritas y los avaros se han introducido en el Templo, si hay renegados violando un juramento sagrado se debe a conductas humanas solamente.
Así como en los misterios de la antigüedad, al igual que hoy día, la Iniciación Masónica alude a la influencia de los cuerpos celestes sobre la tierra y las purificaciones del alma de quien se inicia.
El V.·.M.·. representa la Sabiduría el ler.·.Vig.·. el orden el 2do.·.Vig.·. la Belleza, que en este caso en particular es la docencia que se imparte, como la actividad mas bella de todo lo que ocurre en los trabajos Logiales.
Por eso la vida del H.·. es como un libro abierto, a semejanza del libro sagrado abierto sobre el altar, para recibir las luces que habitan el templo y distribuir a nuestro alrededor energía de paz, equilibrio , pureza y sensatez.
Tenemos que tener presente que cuando nos reunimos en el Templo Mas.·. habrá un intercambio interior muy intenso con Inteligencias del Universo, debemos preparamos en términos de pureza y equilibrio personal, para recibir la presencia del G.·.A.·.D.·.U.·. y será el lugar donde el hombre se encuentra y se relaciona con su propio origen, o sea con el Uno.
La personalidad queda fuera y entramos como almas, y así seremos columnas de conciencia, de luz, todos iguales, sin nombre, sin fama, ni status, sin identidad objetiva, pues la clave de los Misterios se encuentran en el aspecto operativo y cuando está en ángulo recto, los misterios se revelan solos y para ello debemos también respetar las cuatro herramientas cardinales básicas:
SILENCIO , al practicar el ritual se genera energía y no debemos hablar de ello, pues donde hay ruido no sucede nada, y dejemos que nuestros actos hablen, se debe evitar publicar las acciones buenas y positivas de los HH.·. para la sociedad.
Con el silencio facilitamos el descenso de Inteligencias sutiles (a través del Centro Coronario) y así realizar el trabajo de Inteligencias Superiores en este mundo objetivo.
SECRETO , así evitamos diluir la energía captada, y a ese efecto, tomemos como ejemplo a grandes iniciados como Moisés, Pitágoras e inclusive Jesús, el Cristo (que pertenecía a la Log. Asiria), porque no es necesario que nadie sepa que era H.·.M.·. .
La Masonería es uno de los siete caminos hacia la Luz, y siempre habrá maestros ascendidos en planos más elevados como el H.·.M.·. Rackozi o Conde de Saint Germain, que trabajan por la Mas. en planos esotéricos (que se realiza en nuestro templo interior) para quepodemos actuar en círculos esotéricos que son las acciones en la vida cotidiana.
SERVICIO al saber utilizar los recursos de los H.·.H.·. de todo el planeta en beneficio de los carentes, ser fraternos con todas las unidades de vida,: seres humanos, reino animal y vegetal (e inclusive mineral).
Y cuando llevemos a cabo considerables actos de buena voluntad, se irá produciendo un crecimiento vertical y se nos revelarán muchas cosas dentro de nuestro templo, pero tengamos presente que cuando sirvamos a los demás no debemos descuidar tampoco a los más próximos, a nuestra propia familia.
Nuestra actividad en el mundo externo es la que decide si somos H.·.M:, si actuamos en el ángulo recto y conforme esta actuación recibiremos la energía invocada en el templo, “El Ojo que lo ve” que está en el Oriente, es el que observa nuestra conducta y nuestra actuación. Porque así estaríamos cancelando cualquier deuda que tengamos pendientes con el pasado, y al generar causas buenas originaremos indefectiblemente efectos buenos, pues como dijera el Gran Maestro Buda : “La vida de cada hombre es el resultado de su vivir anterior; las pasadas injusticias traen pena y dolor, así como la rectitud vivida anteriormente nos traen hoy día felicidad”.
SENCILLEZ O SIMPLICIDAD, pues teniendo esa condición se puede realizar el trabajo sagrado sin ser molestado.
Y así como el templo se puede construir en cualquier habitación sin importar la forma pero con su orientación de Oriente a Occidente, sucede también con los H.M, lo importante es su orientación y para reconocer al Maestro M.·. no es necesario insignias ni condecoraciones, sino esas vibraciones de luz que emana de su alma.
No debemos ansiar los poderes ni premios de este mundo, sino la Gracia de ser mejores, y si no hacemos buen uso de esta responsabilidad que nos brindan, más nos valdría no haber recibido nada , porque debemos realizar una mayor rendición de cuentas de nuestros actos.
El Ritual Mas.·. es una imitación del funcionamiento de las energías de Universo y por ende es absorber ese flujo de energía en nuestro ser.
El Ritual correctamente realizado capacita la acción inteligente y da claridad a la mente y una de sus cualidades básicas es la sistematización, es la forma sagrada única y definida de realización de la tenida de abrir y cerrar el trabajos, igualmente el giro al conducirse dentro del templo es siempre hacia la derecha y no hacia la izquierda, a manera simbólica del funcionamiento de las inteligencias en el Universo, y las posiciones de sus oficiales es también simbólica porque marchan de acuerdo a las posiciones de las Luces Universales.
Además reiteramos que se adquiere una fuerza magnética tremenda y esa energía del Templo se transmite silenciosamente al mundo exterior, al círculo familiar, social, profesional y siempre será una vibración de inspiración de quienes nos rodean, de ahí también la importancia de la ubicación geográfica estratégica de un templo para imantar positivamente a la comunidad.
Como manifestara un ascendido M.·.M: . Pakistaní llamado Kumar, “los grandes creadores de la Mas.·. simbolizaron en el Ritual los conocimientos de la cosmogénesis y también representa el drama de la antropogénesis, y la realización se efectúa de treinta y tres maneras, relacionando simbólicamente con las treinta y tres vértebras de la columna vertebral del ser humano, conducto de la energía que tenemos que algún día cada H.·.M.·. elevará desde el coxis hasta la glándula coronaría.”.
El ritual sagrado está dividido en luces de tres tiempos:
1. La apertura que realiza la luz creadora, es decir el uno convirtiéndose en los muchos, y esa luz se refleja en el cuerpo de los HH.·. que trabajan en el templo y su demostración es la voluntad personal.
2. La tenida en el Templo, realizada por la luz preservadora y que se refleja en nosotros en el instinto de conservación personal.
3 . La clausura del templo, que la lleva a cabo la luz reproductora, que también se refleja en el cuerpo físico como la facultad de concluir alguna actividad iniciada.
Y toda esta energía espiritual acopiada debe anclarse compartiendo el pan entre los HH.·., así como lo hiciera Jesús, rompiendo con la mano en trozos, el pan y distribuyéndolo entre sus discípulos.
Este hecho de anclar las energías invocadas es la concepción original de las fiestas masónicas, la cual debemos equilibrar para no terminar en excesos de gula y de alcohol, lo cual tampoco es virtuoso, pues bien pudiéramos invertir ese dinero en beneficio de personas más necesitadas.